Había una vez…un valle encantado

23 febrero 2012

Dora Ochoa de Masrramón: Había una vez…un valle encantado

 El valle de Conlara* o Concarán, se encuentra dentro de la provincia de San Luis entre las sierras de Comechingones al este, y las de San Luis, al centro-oeste. Lo surca el río homónimo con infinidad de arroyos y vertientes que le confiere un microclima especial. Los primitivos pueblos asentados en territorios comechingones entre mediados de siglo XVI y fines de siglo XVIII,  marcaban el límite de las jurisdicciones del “Cuyo” y de “Córdoba del Tucumán” en nuestro país, dando nacimiento a pueblos como Santa Rosa de Conlara, Merlo y Tilisarao. Lee el resto de esta entrada »

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Cristóbal María Hicken: educador y botáanico

10 mayo 2011

Retrato de Cristóbal M. Hicken

“Mi escuela, para las investigaciones científicas, es la de la libertad absoluta, sin reatos ni límites, ni concibo prohibiciónes,  ni sometimientos,  ni censuras de ninguna especie. Busco la interpretación de la naturaleza dentro de ella misma y me son ajenos los factores sentimentales ollamados de conciencia. Y como quiera que no puede existir un culto sin un altar, adoro a la naturaleza ofrendando en el santuario de la patria.”. Cristóbal M. Hichen.

Cristóbal María Hicken, fue uno de los más sobresalientes botánicos de principios del siglo XX. Nació un 1 de enero de 1875 en Buenos Aires. Estudió en el Colegio del Salvador, luego continuó sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

En 1898 obtuvo el título de agrimensor y dos años más tarde recibió el diploma de doctor en Ciencias Naturales, basando su tesis en los helechos de la República Argentina.

La pasión por la enseñanza y la difusión de la botánica lo acompañaron toda su vida. Fue nombrado Inspector de Enseñanza Secundaria Normal y Especial en el Secretaría de Instrucción Pública, dictó clases en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, fue profesor de Física en el Colegio Militar de la Nación y desempeñó funciones dentro del Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria. Ejerció la docencia en varios establecimientos educativos como la Escuela Industrial de la Nación, la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, el Colegio Nacional de Buenos Aires, el Colegio Normal Superior, la Facultad de Ciencias Exactas etc., siendo Director de Estudios Geográficos en el Estado Mayor del Ejército Argentino hasta 1931.

Fue miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. La Escuela de Jardinería, ubicada dentro del predio del Jardín Botánico de Buenos Aires “Carlos Thays”, lleva su nombre en recuerdo a la influencia y el desarrollo de la botánica en la Argentina.

En el año 1910 junto a renombrados naturalistas como Miguel Lillo, Ángel Gallardo, Juan A. Domínguez y Eduardo L. Holmberg y otros, participó de una comisión expresamente formada para elegir a una flor que nos representara y fuera nuestra flor nacional. Aunque aquél primer proyecto no tuvo un dictamen oficial en él se había elegido ya al ceibo y a la pasionaria o mburucuyá como flores representativas de nuestra vegetación autóctona. Recién en el año 1942 se retomó el tema y se designó flor nacional a la flor del ceibo.

Cristóbal M. Hicken, recorrió gran parte de la Argentina participando en diferentes expediciones como botánico recolector. Recordemos al pasar que participó de la expedición de exploración geográfica al Hielo Continental Patagónico junto a Federico Reichert y Lucien Hauman, y que uno de los glaciares de la zona fue bautizado con su nombre.

En su vida elaboró una colección de 150.000 ejemplares vegetales pertenecientes a unas 50.000 especies botánicas diferentes, complementada con una valiosa bibliografía especializada constituida por unos 15.000 títulos.

Los herbarios y los libros propiedad de Hicken constituyeron la base del Instituto de Botánica Darwinion. En 1922 se inició la publicación de la revista “Darwiniana”, que consolidó la difusión de la botánica en todos sus aspectos, inaugurando un provechoso intercambio científico con los más excelsos centros de investigación del país y del extranjero, intercambio que orgullosamente se sigue manteniendo. Años más tarde en 1924, Hicken expresó el deseo de donar al Estado su “Darwinion”, donación que se concretó posteriormente.

A comienzos de la década del `30, Hicken materializó su idea de contruir un edificio en el Barrio Parque Aguirre en San Isidro, pero faltando poco para su terminación falleció un 11 de marzo de 1933.

Concretamente, por decreto 40.581 del 19 de abril de 1934 el gobierno de la Nación aceptó la donación estableciendo además la petición expresa de Hicken en cuanto a que “El Darwinion se destinará exclusivamente a investigaciones científicas relativas a la botánica bajo la dirección y administración de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales”

Bibliografía

Hicken, C. M. 1923. Evolución de las ciencias en la República Argentina. VII:Los estudios botánicos. Cincuentenario de la Sociedad Científica Argentina. Imprenta y Casa Editora Coni. Buenos Aires.176p.

Reichert, F. 1967. En la cima de las montañas y de la vida. Ac. Nac. de Agronomía y Veterinaria. Buenos Aires. 484pp.


Los primeros pasos del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia

21 diciembre 2010
Detalle de la Cúpula del Convento de Santo Domingo. Allí funcionó durante un tiempo el MACN.

Detalle de la Cúpula del Convento de Santo Domingo. Allí funcionó durante un tiempo el MACN.

Carlos Ferraris, fue un naturalista con amplios conocimientos en física, química y zoología. Nació en Turín, Italia, en 1793. Estudió en su ciudad natal graduándose de farmacéutico en 1817. Cuatro años más tarde, participó del movimiento de los carbonarios y de un levantamiento militar en su provincia que no tuvo los resultados esperados por lo cual fue apresado y condenado a prisión. Huyó de sus captores a España y luego a Francia donde fue nuevamente detenido y expulsado, teniendo la suerte de habersele permitido viajar a Bélgica, en donde para ganarse la vida abrió una botica. En esos años de revueltas y fugas conoció a Carta Molina, quién había sido entusisamado por Bernardino Rivadavia para venir a Buenos Aires, organizar el museo público y dirigir algunas clases dentro del Gabinete de Física. El mismo Carta le escribió a Rivadavia solicitando un puesto para su amigo. “…otro paisano mío desearía llevar conmigo si V. M. lo consiente, es un boticario amigo desde la juventud, sujeto muy recomendable principalmente por la calidad de su corazón. Sea en el gabinete de física, sea en el laboratorio de química, necesitaré una persona que me ayude en hacer las preparaciones y las experiencias, y este amigo (que es ahora ocupado en una botica de Bruselas) es el mejor ayudante que yo pueda desear. Si no recelara de abusar de la bondad de V. M. quisiera rogarle de acordarle el paso gratis conmigo en el barco, y de nombrarle en llegando allá, conservador del gabinete de física, y mi asistente en el laboratorio de química. Este amigo cuenta de llevar consigo algunos fondos, y de establecer una botica, lo que podrá ser de alguna utilidad en el país, el que además tendrá en él un ciudadano de una virtud decidida.”.

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José Jolís y su “Historia del Gran Chaco”

21 octubre 2010

Tapa del libro de José Jolís mostrando el mapa del Gran Chaco desplegable

José Jolís, fue un misionero jesuita. Era natural de San Pedro de Murallón, poblado de Cataluña en España, donde nació un 28 de octubre de 1728. Cuentan sus biografos que su fisonomía era era de cutis blanco sonrosado, con ojos y pelo negros y además usaba una poblada barba. Llegó a América en 1755 y terminó sus estudios en Córdoba. Fue destinado a las reducciones del Gran Chaco. Misionó por aquellas soledades entre 1762 y 1767. Debe ser considerado junto a Martín Dobrizhoffer, José Sánchez Labrador y Florián Paucke, uno de los más importantes misioneros naturalistas. Lee el resto de esta entrada »


La ecología del XVIII a través de la obra de Florián Paucke

26 agosto 2010

El vicedecano Ing. Agr. Eduardo Pagado, el recopilador, Naturalista e Historiador Horacio Aguilar y la dueña de la colección de Florián Paucke Virginia Carreño (De izq. a dcha.)

Fuente. Departamento de Comunicación de la Facultad de Agronomía de la UBA. Redacción: Luciana Aghazarian. Fotografía: Luis Pozzi.

Hasta el 27 de agosto la Galería de Arte de la FAUBA llevará adelante una muestra de las obras de Florián Paucke, un misionero jesuita que llegó al Río de la Plata en 1749 y supo ser el primero en plasmar en papel imágenes de la flora y fauna del Gran Chaco.

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Un total de 20 fotografías de láminas originales del libro que recopila la obra completa de Florián Paucke, serán exhibidas hasta el 27 de agosto en la Galería de Arte ubicada en el Pabellón Central de la Facultad de Agronomía de la UBA. Esta colección tiene la particularidad de formar parte de las primeras representaciones de la naturaleza argentina. Lee el resto de esta entrada »


Alcides D’Orbigny, su viaje a la América Meridional “…solo para saber más”

9 julio 2010
Retrato de Alcides d´Orbigny

Retrato de Alcides d´Orbigny

“Por fin iba a poner el pie en la tierra tan deseada, cuya exploración y estudio había deseado casi desde mi infancia… ¡qué me importaban entonces los peligros, los disgustos, las desepciones y las fatigas! Nada me faltaba para ser feliz… Estaba en América.” Viaje a la América Meridional. Alcides D´Orbigny. 1826

En el número anterior de esta publicación nombré a Alcides D´Orbygny, refiriéndome a él como como uno de los grandes naturalistas viajeros del siglo XIX. En esta nota conocerán algunos pormenores de su obra principalmente relacionada con el recorrido que hizo en nuestro país. Aquí se relacionó con Bernardino Rivadavia y en su segunda visita a Buenos Aires, colabó unos meses dentro del Museo Público (hoy MACN). Participó del ordenamiento de las colecciones donando algunos duplicados de las colecciones que iba a enviar a europa. El preparador del museo era Carlos Ferraris, con el tiempo D´Orbigny le iba a dedicar una una especie de ostra (Ostrea ferrarisi). Lee el resto de esta entrada »


Carlos Spegazzini: Un botánico entre nosotros

15 junio 2010

Fotoretrato de Carlos SpegazziniLos hongos “…están dotados de un poder desorganizador tan intenso, que las sustancias orgánicas, las plantas, los animales y el hombre mismo, son invadidos por una cantidad de estas criptógamas y como acerca de la Micología Argentina poco o nada se sabía, he creido que no seria inútil publicar los resultados de estas investigaciones, mientras me preparo para los estudios de la parte fanerogámica”. (Fragmento de una carta de Spegazzini a su maestro Saccardo fechada en 1880). Lee el resto de esta entrada »


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