Había una vez…un valle encantado

23 febrero 2012

Dora Ochoa de Masrramón: Había una vez…un valle encantado

 El valle de Conlara* o Concarán, se encuentra dentro de la provincia de San Luis entre las sierras de Comechingones al este, y las de San Luis, al centro-oeste. Lo surca el río homónimo con infinidad de arroyos y vertientes que le confiere un microclima especial. Los primitivos pueblos asentados en territorios comechingones entre mediados de siglo XVI y fines de siglo XVIII,  marcaban el límite de las jurisdicciones del “Cuyo” y de “Córdoba del Tucumán” en nuestro país, dando nacimiento a pueblos como Santa Rosa de Conlara, Merlo y Tilisarao. Lee el resto de esta entrada »


Flor de Seibo, poesía de Baldomero Fernández Moreno.

26 enero 2011

Coágulo de sangre

labio irritado,

¿cuántos besos de fuego

has y te an dado?

Y todavía

entre las hojas verdes

cómo palpitas.

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Tomado del libro: “El ceibo” de Alberto V. Oitaven, 1943

 


Las máximas de un burro, fábula de Joaquín V. González

27 septiembre 2010

XXIV La armonía oculta*

Suspendida del gajo más robusto de un viejo algarrrobo, una enorme barra de metal, ennegrecida por los años, había quedado como único resto de un trapiche antiguo, y de la cual ignorados mineros acostumbraron servirse como campana para llamar a los obreros al trabajo, y a las creyentes a la oración.

Enfrente de la montaña misteriosa y terrible, que los indios llamaron Wama-Tinak , y de cuyas entrañas inagotables llevaron por siglos cargamentos de oro, plata y cobre a los tesoros del Inca y al sagrado Inti-Huasi del cuzco, aquellas ruinas informes sólo atestiguaban ahora la fragilidad de las empresas del hombre, ante las fuerzas incontrarrestables de la naturaleza. Lee el resto de esta entrada »


El jacarandá como inspirador de cuentos…

31 agosto 2010

Un jacarandá en el zoo. Gentileza Susana Margassa.

… El bosque de Tarcos*

En pocos días, con la llegada de los primeros calores, las plantas y los árboles florecerán nuevamente. Tendremos una oportunidad más de contemplar la transformación de los jacarandás o tarcos. Esos que con sus flores azul-violeta engalanan las calles y avenidas de nuestra ciudad. Conforme pasen los días el suelo cambiará de color y el observador entrará en una nueva dimensión ¿atemporal?, en la cual el cielo y el horizonte se unirán a sus pies. Esta sensación inspiró a Silvina Ocampo a escribir su cuento “ El bosque de Tarcos”, y dice así: Lee el resto de esta entrada »


Tigres y chimangos amigos en un cuento

19 julio 2010

El tigre(2) y los chimangos(3)

Un tigrecito, joven y de poca experiencia, se había fijado que cuando volvía de la caza, los chimangos se juntaban por centenares alrededor suyo, saludándolo con su simpática gritería, mientras devoraba la presa. Lee el resto de esta entrada »


Silvina Ocampo y las tipas de Buenos Aires

19 junio 2010

Entre letras hojas y plumas I

“…El único árbol que conocí, fuera del sauce, se entiende, fue la tipa (1). Una vez mamá dijo al cruzar la plaza San Martín:

-¡Qué lindas tipas! -pasaban en ese momento dos mujeres horribles y me reí.

-¿De qué te reís? -protestó mamá mirando el follaje de las tipas y añadió-: ¿Acaso ahora no se puede admirar ni los árboles? -¿Qué árboles? -interrogué.

-Las tipas, ignorante. Todavía no sabés lo que son las tipas. -¡Ah!, las tipas -respondí con debido asombro-, “yo creí que hablabas de las tipas”.

-Ya no sabés ni hablar. Tendrías que irte a la selva para hablar con los monos… ” Silvina Ocampo (2) de Hombres animales enredaderas. Cuentos completos II

(1) La tipa blanca nombrada en el texto es un árbol denominado científicamente Tipuana tipu, pertenece a la familia botánica de las (Leguminosas) hoy Fabaceas. Especie de gran porte con amplia copa parabólica que llega a medir más de treinta metros de altuna. El tronco puede superar el metro y medio de diámetro, tiene corteza gris oscura rugosa que si es lastimado segrega una sustancia de color rojo que al contacto con el aire se solidifica sicatrizando la herida. Esta resina en la medicina popular se utiliza para combatir el dolor de muelas. Lee el resto de esta entrada »


La caza de carpinchos y nutrias en el litoral entreriano, un relato del siglo XIX

3 febrero 2010

En los bañados*: Para hacer la cacería del carpincho1 y de la nutria2 es preciso tener perros adiestrados para la lucha, pues ambos son agresivos cuando se ven en peligro y el primero es tan bravo que atropella las canoas, las vuelca con su empuje y muerde con sus largos y fuertes colmillos, haciendo heridas no sólo graves por su extensión, sino por su profundidad. Lee el resto de esta entrada »


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