Había una vez…un valle encantado

Dora Ochoa de Masrramón: Había una vez…un valle encantado

 El valle de Conlara* o Concarán, se encuentra dentro de la provincia de San Luis entre las sierras de Comechingones al este, y las de San Luis, al centro-oeste. Lo surca el río homónimo con infinidad de arroyos y vertientes que le confiere un microclima especial. Los primitivos pueblos asentados en territorios comechingones entre mediados de siglo XVI y fines de siglo XVIII,  marcaban el límite de las jurisdicciones del “Cuyo” y de “Córdoba del Tucumán” en nuestro país, dando nacimiento a pueblos como Santa Rosa de Conlara, Merlo y Tilisarao.Las referencias históricas lo mencionan, y ubican allí a la mítica ciudad de los Césares. “Vivo en el Valle del Conlara, respiro su aire luminoso, bebo en el arroyo, cruzo

el río, trepo a los cerros y a las cimas de las sierras, contemplo horizontes, me siguen

desde las alturas los cóndores, como emblema divino vuelan las palomas, en las

frondas gorjean calandrias, silban zorzales, luces de esmeralda prenden los cocuyos,

refulgen matices nacarados”.

Dora Delia Ochoa de Masramón, autora de las líneas presedentes, nació en Concarán, provincia de San Luis un 2 de septiembre de 1913 y falleció en la capital de esa provincia un 11 de julio de 1991.

Dedicó toda su vida a la docencia primaria y secundaria. Además, desarrolló una intensa labor investigativa sobre el folklore de su provincia, sus animales y plantas. Profundizó estudios en ornitología y antropología.

Su trabajo “Cien aves de San Luis” fue premiado por la Dirección de Cultura de San Luis en 1957. En otro sentido su libro “Folklore del Valle de Concarán”, obtuvo por parte de la Dirección de Cultura de La Nación el correspondiente premio a la Región Centro, (trieño 1960/62).

En 1964 obtuvo una mención especial su pieza de teatro para niños “Rachívida, la vaquita tímida”, que escribió junto a Polo Godoy Rojo.

Dentro del ámbito científico participó en más de una oportunidad en las Jornadas de Estudio e Investigación Folclórica que organizó el Centro de Investigaciones Folclóricas “Dalmiro S. Adaro” de San Luis.

También expuso trabajos en los congresos de Folklore Cuyano realizados en  en San Juan y Mendoza.

Participó en 1967 del II Simposio Internacional Americano de Arte Rupestre Huánuco, (Perú) presentando su trabajo “El arte rupestre en el nordeste de San Luis”. Luego en 1970, en el XXXIX Congreso Internacional de Americanistas, realizado también en Perú, donde se refirió al tema “Vigencia de los romances de San Luis”.

Con gran maestría literaria la Dora Ochoa de Masrramón escribió obras de carácter lírico, narrativo o dramático, como también textos destinados específicamente al público infantil, destacándose cuentos como “La víbora mamona”; “Cantares de la Tradición Puntana”; “Catilandia”; “Villancicos en la voz de la tierra”; “Animalitos del Señor”; etc.

Al momento de fallecer tenía escritos cuentos y obras teatrales que quedaron inéditos tales como “El grillo cri-cri”; “Michino el gato musical”; “El sueño de los gatitos”; “El quirquincho y su compadre el Zorro”; etc.

Las pacientes observaciones de los paisajes puntanos de su pueblo natal, adornados con flores y pájaros autóctonos, proporcionaron a aquella humilde maestra todo el material necesario para trasmitir en sus textos y poesias, profundas vivencias llenas de emoción y ternura. Defendió las costumbres y tradiciones de los pobladores del Conlara, donde pasó su vida, acompañada por su esposo Masramón, de cuya unión nacieron tres hijos educados con la libertad y el respeto que los caracterizaban. A lomo de burro supo recorrer largas distancias para culmplir sus tareas de maestra rural en una escuelita humilde enclavada en la campiña.

Tuvo una destacada participación dentro de la ornitología argentina, describiendo el hábitat de las aves con sus nidos, trinos, plumajes y colores, obteniendo una rica colección de pieles que donó al Museo de La Plata. Colaboró también en prestigiosas revistas sobre el tema como Nuestras Aves y El Hornero dependientes de la Asoc. Ornit. del Plata, hoy Aves Argentinas.

El Gobierno de la Provincia de San Luis nombró a Dora Ochoa de Masrramón en 1991 “Tesoro Viviente de la Cultura Sanluiseña”. En su casa natal, (antigua casona de dos plantas originaria de 1910 y poseedora de líneas arquitectónicas del neoclásico italiano) funciona desde 1955, el Museo Provincial “Dora Ochoa de Masramón”, en el que se reúnen unas 6500 piezas de gran valor arqueológico, paleontológico etc. junto a una importante colección de aves embaldamadas y documentación escrita, sin olvidar los trabajos admirables de sus artesanos, reflejando de ese modo las muchas facetas de la historia y la cultura de San Luis.

Dotada de una sensibilidad especial, supo encontrar entre la familia y el fragor de todas sus tareas educativas un tiempo para el estudio de literatura, las costumbres, los dichos populares y observar la naturaleza, fuente de inspiración de muchos de sus textos. Sin dudas tiene ganado un distinguido sitial entre los escritores de la Provincia,

 Literatura sobresaliente

Folklore del Valle de Concarán es seguramente su obra más conocida. Contiene excelentes referencias sobre la naturaleza y la vida de los lugareños. En sus páginas pueden leerse muchísimas anotaciones folklóricas de los animales y plantas, como así también las fiestas y ceremonias más representativas sus juegos, diversiones, canciones, coplas y leyendas de aquella región sanluiseña.

 Villancicos en la voz de la tierra: es un poemario de hermosísimos versos dedicados a muchos animales y plantas autóctonas acompañados con mensajes al Niño Jesús. Entre las especies más conspicuas podemos mencionar entre las aves a los carpinteros; el gallito de las ramas; la gaviota; el ovejero amarillo; la pititorra; la calandria; el benteveo; el jilguero; los horneritos; las golondrinas. Entre las plantas de las sierras y valles están representadas la flor de la pasión o mburucuya, la santa lucía y la aljaba, los sauces; el poleo, el clavel y la violeta; las palmeras; etc.

Fragmentos de Villancicos en la voz de la tierra 1982

La flor de la Pasión o mburucuyá

Es la dulce pasionaria

de mística floración,

pues sostienen los estilos

los clavos de la pasión.

Es su corona de espinas

tal como la ciñó Cristo.

Con cinco llagas sangrantes

es milagro nunca visto.

Prendida con sus zarcillos

al cielo quiere llegar,

para ofrecerle a Jesús

su futuro que es un manjar.

 

El concierto II

También querían un coro

y salieron muy veloces

a sacar de entre el follaje

las más afamadas voces.

Era necesario, pues,

ensayar antes que nada

una linda vidalita

y a la vez una tonada.

Se juntaron el zorzal,

la diuca y el pica hueso,

el cardenal, la mandioca,

el famoso reyezuelo.

 

Referencias

*El vocablo “Conlara” significa “Valle Hermoso” en comechingón. Otra definición es la de que ha sido el nombre de un famoso Cacique, siendo Concarán una deformación de la misma denominación.

Nota adaptada de la publicada en “Vida Silvestre” 117 octubre-diciembre 2011. 38-40

3 respuestas a Había una vez…un valle encantado

  1. nora e valenti dice:

    Muchìsimas gracias a la sra Dora Ochoa de Masrramòn por tan excelente trabajo. Vivo en Italia y encontré la pàgina buscando algo sobre el jacarandà o tarco: una emociòn todo lo que encontré. gracias nuevamente
    cordiales saludos
    nora valenti

  2. Gran info . Рoг suerte encontré Haace ƿoco encontré ѕu sitio pߋr accideente (StumbleUpon).
    Τengo libro-lo marcó parɑ más tarde!

  3. César Fazzio dice:

    Me gustaría saber cómo accedió a esta información si es posible. Gracias.

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