Los primeros pasos del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia

Detalle de la Cúpula del Convento de Santo Domingo. Allí funcionó durante un tiempo el MACN.

Detalle de la Cúpula del Convento de Santo Domingo. Allí funcionó durante un tiempo el MACN.

Carlos Ferraris, fue un naturalista con amplios conocimientos en física, química y zoología. Nació en Turín, Italia, en 1793. Estudió en su ciudad natal graduándose de farmacéutico en 1817. Cuatro años más tarde, participó del movimiento de los carbonarios y de un levantamiento militar en su provincia que no tuvo los resultados esperados por lo cual fue apresado y condenado a prisión. Huyó de sus captores a España y luego a Francia donde fue nuevamente detenido y expulsado, teniendo la suerte de habersele permitido viajar a Bélgica, en donde para ganarse la vida abrió una botica. En esos años de revueltas y fugas conoció a Carta Molina, quién había sido entusisamado por Bernardino Rivadavia para venir a Buenos Aires, organizar el museo público y dirigir algunas clases dentro del Gabinete de Física. El mismo Carta le escribió a Rivadavia solicitando un puesto para su amigo. “…otro paisano mío desearía llevar conmigo si V. M. lo consiente, es un boticario amigo desde la juventud, sujeto muy recomendable principalmente por la calidad de su corazón. Sea en el gabinete de física, sea en el laboratorio de química, necesitaré una persona que me ayude en hacer las preparaciones y las experiencias, y este amigo (que es ahora ocupado en una botica de Bruselas) es el mejor ayudante que yo pueda desear. Si no recelara de abusar de la bondad de V. M. quisiera rogarle de acordarle el paso gratis conmigo en el barco, y de nombrarle en llegando allá, conservador del gabinete de física, y mi asistente en el laboratorio de química. Este amigo cuenta de llevar consigo algunos fondos, y de establecer una botica, lo que podrá ser de alguna utilidad en el país, el que además tendrá en él un ciudadano de una virtud decidida.”.

Los dos naturalistas italianos arribaron a la Argentina en abril de 1826. A Ferraris se lo nombró encargado del Gabinete de Física y Química, y conservador de los objetos de la Sala de Historia Natural.

En 1828, presentó un informe sobre la cantidad y estado de las piezas que constituían las colecciones del museo por entonces. Pedro de Angelis, desde su periódico (también había venido invitado por Rivadavia para desarrollar tareas periodisticas) alabó la actuación de Ferraris, comentando que “…de todos nuestros recientes establecimientos, el que fijará algún día la atención de los extranjeros, así como hoy excita poco la de los nacionales, es el Gabinete de Física y de Historia Natural que se aumenta silenciosamente en el Convento de Santo Domingo”.

A Ferraris le cupo el honor de recibir a los dos mas grandes naturalistas viajeros del siglo XIX que visitaron la Argentina: Alcides d´Orbigny, quién le dedicó una especie de ostra y Charles Darwin, que pasó fugazmente por Bs. As.

En 1834, integró una comisión de farmacéuticos, presidida por Cosme Argerich, y también participó de las reuniones efectuadas para cambiar el sistema de pesos y medidaspor el actual.

Carlos Ferraris marcó sin lugar a dudas un antes y un después en la historia del MACN. Los cambios políticos condicionaron su labor y más tarde el alejamiento del país.

Antes de partir vendió a la familia Demarchi una botica que había fundado en Bs. As. además convalió el título de Profesor de Farmacia y gestionó un indulto para regresar a Italia sin inconvenientes.

Al momento de viajar preparó algunas cajas con animales vivos (insectos) y otros vertebrados embalsamados, que donó luego al Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Turín. Con el tiempo creó en el Piamonte un pequeño “Museo Argentino”, dedicado exclusivamente a la zoología y mineralogía rioplatense.

Pasó sus últimos años en una casa de campo, en Biela. Mantuvo contacto con algunos hombres de la política y la cultura nacional, como Juan María Gutiérrez, quién lo visitó en su solar. Falleció en aquella ciudad italiana, un 16 de mayo de 1859.

Por su destacada actuación fue reconocido como el verdadero fundador del Museo de Historia Natural. En Argentina, se instituyó el 27 de junio como “Día del Biólogo”. en homenaje a su honor por haber sido él quién impartió las primeras clases de esa meteria en la planta alta del Convento de Santo Domingo que por aquellos días funcionaba como museo público.

Bibliografía

Lascano González, A. 1980. El museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires, su historia. Ministerio de Cultura y Educación Secretaría de Estado de Cultura. Editoriales Culturales Argentinas. 139 p.

Perazzi, P. 2008, Derroteros de una institución científica fundacional: el Museo público de Buenos Aires, 1812-1911. Runa [online]., vol.29, pp. 165-180. ISSN 1851-9628.

d´Orbigny, A. 1945. Viaje a la América Meridional. Editorial Futuro. 4 tomos. Buenos Aires.

Sabor, J. E. 1995. Pedro De Antelis y los origenes de la bibliografía Argentina, ensayo bio-bibliográfico. Ediciones Solar. Buenos Aires. 464pp.

Nota publicada en Carnotaurus

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