Francisco Pascasio Moreno, sobresaliente naturalista viajero

El Perito Moreno en una balsa junto a C. Onelli. Foto AGN

“Reunámonos los que amamos el pasado; hagamos conocer lo que resulte de los reconocimientos en el terreno y de su estudio, a medida que pueda condensarse en cualquier forma gráfica, para que cada uno los aproveche en sus investigaciones, y así, en corto tiempo podremos, todos, reunir un monumento que sirva de pedestal a nuestra grande historia futura”.

Francisco Pascasio Moreno 1891. Exploración arqueológica de la Provincia de Catamarca

Semblanza biográfica

Francisco Pascasio Moreno “el Perito Moreno” como se lo conoce comunmente, nació en la Capital Federal un 31 de mayo de 1852 y fue bautizado hacia fines de octubre de ese año. Sus padres Juana Thwaites y Francisco Facundo Moreno, al enseñarle desde pequeño el amor por el estudio y el respeto por la naturaleza sembraron en él la pasión por la ciencia y la protección del medio ambiente.

Comenzó sus estudios en un colegio pupilo de Padres Bayoneses, continuando luego en el colegio Catedral del Norte, gracias a una beca que consiguió su padre por intermedio de Sarmiento de quién era amigo. La escuela no enceñaba ciencias naturales, por ello Moreno se las ingenió desde joven haciendo incursiones periódicas por los alrededores de Palermo en terrenos cercanos al río. Allí juntó sus primeros objetos y elementos, los cuales conformaron su incipiente colección. Observando las aptitudes de su hijo, Moreno padre construyó un mirador para él y sus hermanos, aunque éstos debido a la muerte de su madre, en 1867 víctima de cólera, se desvincularon rápidamente del proyecto.

La referencia obligada por aquellos años para quienes querían incurrir en las temáticas de las ciencias naturales era Germán Burmeister, a quién Moreno visitó frecuentemente.

La amenaza de la fiebre amarilla que azotó a Buenos Aires por entonces hizo que la familia se mude a una estancia propiedad de León Gándara, esposo de una tía por parte de su padre. Moreno no desperdició la oportunidad y realizó las primeras exploraciones y exhumasiones de huesos fósiles entre las lagunas de Chascomús y Vitel.

En de Julio de 1872, por iniciativa de Estanislao S. Zeballos, se fundó la Sociedad Científica Argentina, en cuya junta directiva se enroló Moreno y otros estudiantes inquietos dispuestos a recorrer el pais convencidos de que explorando y estudiando el territorio harían Patria.

Sarmiento solicitó apoyo para explorar la Patagonia por lo que enseguida Moreno realizó el primer viaje. Tenía solo 21 años cuando llegó a Carmen de Patagones en busca de sus ideales y de sus tan preciados tesoros.

Algunos objetos colectados conformaban su museo privado, su gran capacidad intuitiva en la materia pese a su juventud le permitieron participar en 1874 de un Congreso de Arqueología y Antropología Prehistórica que se realizó en Estocolmo por lo que su museo adquirió una gran importancia.

A partir de 1875, Moreno hizo varios viajes al sur, gracias al apoyo económico que le brindaba Zeballos através de la Sociedad Científica Argentina.

El objetivo era cruzar los Andes por el Nahuel Huapi y llegar a Chile. Así en 1876 Moreno se convirtió en el primer hombre blanco que llegó al Gran Lago desde el Adántico.

La experiencia acumulada y su pasión por mostrar los políticos el valor económico de todo el territorio argentino hizo que Moreno recorra grandes distancias y visite entre otras localidades interesantes Catamarca y Santiago del Estero.

Más tarde en 1876 se embarcó nuevamente al sur con Carlos Berg en la goleta “Santa. Cruz”al mando de ese otro gran patriota que fue Luis Pedrabuena. En enero de 1877 partió en busca de las nacientes del río Santa Cruz junto con Carlos Moyano y otros cinco hombres más. La travesía duró casi un mes, en febrero de 1877, llegaron a las nacientes del río Santa Cruz, meta que no había podido alcanzar el Capitán del Beagle Fitz Roy.

Un incidente desafortunado ocurrido con un puma puso en peligro la vida de Moreno, éste se defendió del gran gato al mejor estilo gaucho: con un poncho arrollado en un brazo y utilizándo una brújula a modo de boleadora puso en fuga al puma. Debido a ello nombró al río que une los lagos Viedma y Argentino como “río Leona”.

En 1879 fue nombrado jefe de la Comisión exploradora de los Territorios del Sur por Avellaneda, estudió las posibildades de construcción de una línea férrea para unir el Atántico y el Pacífico. Fue en esa circunstancia que fue hecho prisionero por Sayhueque. La historia bastante conocida tuvo un desenlace feliz. Los prisioneros aprovecharon un descuido y escaparon. Mediante una precaria balsa navegando seis días por el río Limay llegaron hasta Neuquén. Moreno llegó agotado a Buenos Aires, afiebrado y con sus piernas llagadas.

A los 25 años el joven Pascasio Moreno, es considerado ya un notable científico. Donó al gobierno de la Provincia de Buenos Aires su museo, el cual se incorporó al patrimonio público el 17 de octubre de 1877 con el nombre de Museo Antropológico y Arqueológico de Buenos Aires, ejerciendo el cargo de director.

En 1882 se lo nombró oficial de la Academia de Instrucción Pública y Bellas Artes. Con la fundación de la ciudad de La Plata, Moreno determinó la cesión del Museo Público de Buenos Aires al Gobierno Nacional. y poyectó el futuro edificio del museo, haciendo además efectiva la donación de su biblioteca privada con más de 2000 volúmenes.

Como naturalista y geógrafo Moreno recorrió gran parte de la República Argentina. Sus colecciones fueron prestigiosas y reconocidas mundialmente. En sus viajes llegó a reunir un importante bagaje de elementos científicos. Más de 15000 piezas u objetos arqueológicos, antropológicos, paleontológicos etc. fueron y son actualmente valioso testimonio de su gran capacidad y esfuerzo.

El ansiado Museo se inauguró en 1885, año en el que también contrajo matrimonio. Sus grandes anhelos eran que dicho museo no fuera solamente un archivo o una exposición de objetos inanimados, sino un centro de cultura y de estudios de toda clase.

Siempre buscó para su establecimiento mostrar no sólo la evolución de la naturaleza de acuerdo a las últimas novedades científicas, sino además propiciar las riquezas naturales de nuestro país con espíritu práctico y emprendedor.

A partir de 1896 Moreno aceptó el cargo como perito argentino en las cuestiones limítrofes con Chile, (que había rechazado un tiempo atrás). El país trasandino buscaba quedarse con parte de la Patagonia y Catamarca, por lo que reclamaba la pronta demarcación de las fronteras. Se decía que en lo único que parecían ponerse de acuerdo chilenos y argentinos era en la reafirmación de la soberanía: argentina sobre el Atlántico y de Chile sobre el Pacífico, a lo que Moreno respontía. “… a partir de ese acuerdo podemos negociar…”

Básicamente trató de encontrar una línea divisoria en las altas cumbres, utilizando el curso y desagüe de los ríos hacia los distintos océanos.

Las funciones del peritaje condujeron a Moreno a efectuar varios viajes durante la última década del siglo XIX. Entre los numerosos traslados cabe recordar el que hizo a Santiago de Chile en 1897. Viajó a lomo de mula con su esposa, hijos y Clemente Oneli. Las visicitudes e inconvenientes de la travesía puede imaginárselas el lector. Su esposa, María Ana Várela, víctima de fiebre amarilla falleció poco tiempo después en Chile a los 29 años. Las crónicas cuentan que sus últimas palabras alentaban a su esposo “… no abandones nuestra causa… sigue adelante y lucha hasta vencer. Con tu triunfo evitaremos la guerra…”.

Por entonces (1897 y 1898), Moreno viajó una y otra vez, casi sin descanso para por fin dejar sentandas las bases para el encuentro de los presidentes Julio A. Roca y Francisco Errázuriz que finalmente se materializó (1898/99) en Punta Arenas evitando una guerra que parecía inminente.

Moreno utilizó todos los medios imaginables posibles para lograr su objetivo. Buscó en los indígenas y en el círculo de amigos como Germán Koslowsky colector del museo, testimonios para que las tierras del valle de los Huemules, en las cabeceras del río Aisén quedasen territorio argentino.

En pocos años reunió abundante información que significó el descubrimiento de numerosos lagos, ríos, canales, islas, cerros y cordones montañosos, los que hasta entonces nos eran desconocidos.

Tal parece que la desgracia acompañó a Moreno junto a los grandes acontecimientos. El 26 de enero de 1903 muere su hijo Florencio de tan solo 9 años. Ese mismo año, el Congreso Nacional le otorgó tierras de su propiedad cuya extensión aproximada era de 3 leguas cuadradas o sea unas 7.500 ha. Moreno más tarde las donó a la Nación con el fin de que sean conservadas como parque natural. El área conforma el actual Parque Nacional Nahuel Huapi, en el territorio del Neuquén al sur del río Negro. De tal manera todo quedó oficializado un 6 de noviembre de 1903. Argentina se convirtió en el tercer país del mundo, después de Estados Unidos y Canadá, en poseer un Parque Nacional.

Pero no contento con ello Moreno escribió una carta al ministro chileno Vergara, solicitando que su gobierno haga una reserva de unas tierras de similares características en el área chilena ubicada al oeste del Lago Nahuel Huapi. Con esta actitud de Moreno pone de relieve uno de sus aspectos menos conocidos: sus atributos de educador, de civilizador y su amor a la humanidad.

La infatigable tarea de Moreno significó ni más ni menos que en ese laudo arbitral el país retuviera 42.000 kilómetros cuadrados de territorio.

Thomas Holdich refiriéndose al tema dijo: “a Moreno se debe todo lo que la Argentina obtuvo al oeste de la divisoria de aguas continentales”.

Retirado del Museo de la Plata, se instaló en la quinta de Parque Patricios, pronto abrió las puertas de su casona para que algunos chicos de pocos recursos se alimentaran de los frutales allí existentes, luego, observando la desnutrición y la pobreza que los aquejaba habilitó una cocina en la que se llegaron a servir alrededor de doscientas raciones diarias. Con el tiempo agrego una habitación y así nació “escuelas patrias”, que con el tiempo se convirtió en el Patronato de la Infancia.

Francisco Pascasio Moreno murió el 22 de noviembre de 1919. Sus restos cubiertos con la bandera argentina y los ponchos de Sayhueque, Catriel y Pincén, fueron traslados a Bariloche y depositados en la isla Centinela en 1944

Distinciones más importantes

  • En 1881 fue galardonado con la medalla de oro por la “Societéde Géographie de París”y nombrado miembro corresponsal.
  • En 1883 la Academia de Francia le otorgó las Palmas Académicas y lo designó Oficial de esa institución.
  • En 1884 la Sociedad Arqueológica de Chile lo nombró miembro correspondiente.
  • En 1898 fue nombrado por la “Geológical Society of London” como miembro honorario correspondiente. Además la Academia Americana de Política y Ciencias Sociales de Filadelfia lo designó miembro extranjero.
  • En 1899 se trasladó a Londres, como asesor geógrafo del representante argentino. El mismo año, la Sociedad Geográfica Comercial de París le otorgó la medalla Julles Creveaux.
  • En 1910, fue propuesto por sus convecinos de la parroquia o distrito de San Cristóbal como candidato (luego elegido) Diputado Nacional, como tal, presidió la Comisión de Territorios Nacionales y en ese carácter recorrió parte de las provincias de Chaco y Formosa.
  • Renunció a su banca para aceptar su designación como vocal del Consejo Nacional de Educación por considerar que éticamente no podía desempeñar simultáneamente ambos cargos, por preferir “…continuar dedicando el tiempo que me resta de vida a contribuir a hacer de los niños de hoy… ciudadanos que sirvan eficientemente… a la Nación Argentina, siendo innegable que la fuerza y la grandeza de su mañana dependen de la escuela de hoy”.
  • Su acción en pro de la educación se manifestó también con la creación de las Escuelas Patrias y guarderías infantiles en barrios humildes e implementó distintos planes de estudio para que en las escuelas nocturnas de adultos tengan orientación vocacional y técnica. Por fin instauró el escalafón para los maestros.

El aguaribay histórico

Bibliografía

Farro, M. 2009. La formación del Museo de La Plata. Prohistoria Eciciones. Colección Historia de la Ciencia. Rosario Santa Fe. 234pp.

Hosne, R. 2005. Francisco Moreno. Una herencia patagónica desperdiciada. Emecé Buenos Aires. 232p.

Moreno, Francisco P. 2006. Gigante de la Patagonia. Protagonistas de la cultura Argentina Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S. A. Editores.[La Nación] 144p.

Ygobone, A. D., 1954. Francisco P. Moreno: arquetipo de Argentinidad. Contribución al estudio e investigación histórica, geográfica, económica y social del país. Orientación Cultural Editores S. A. Buenos Aires. 752p.

Anónimo [Actualidad]Varios artículos en: La Prensa, lunes 14 de junio de 2010 pp 16 y 17

Adaptación de un artículo publicado originalmente en Revista Bio_Lógica 18

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