Nuestras vicuñas: en la palabra de Juan Carlos Dávalos (Poesía)

Valles calchaquíes en Argentina, ambiente típico requerido por las vicuñas (Vicugna vicugna). Foto: Archivo biblionatura

Valles calchaquíes en Argentina, ambiente típico requerido por las vicuñas. Foto: Archivo biblionatura

Desde antes de la conquista de América, la vicuña (Vicugna vicugna), formó parte de los animales que por sus características brindaban a pobladores indígenas un recurso sustentable.
Este mamífero, uno de los cuatro camélidos sudamericamericanos, fue antiguamente cazado de manera racional para aprovechar su carne y su lana. El avance de la tecnología, la aparición de las armas de fuego y el alto valor que fue adquiriendo su lana, que ha sido comparada por su finura con la mejor seda, ha puesto en riesgo la supervivencia de la especie. Dede hace tiempo el Inca Garcilazo, y próceres de la independencia americana como Simón Bolívar y Manuel Belgrano,  proponen la domesticación o el manejo  racional de estos  tan bellos mamíferos.
El audio corresponde a una entrevista radial sobre el tema.
La poesía de Juan Carlos Dávalos es elocuente en sus dichos y dice …

LA LEYENDA DEL COQUENA

Cazando vicuñas anduve en los cerros.

Heridas de bala se escaparon dos.

-No caces vicuñas con arma de fuego,

Coquena se enoja – me dijo un pastor.

– ¿Por qué no pillarlas a la usanza vieja,

cercando la hoyada con hilo punzó?

¿Para qué matarlas, si sólo codicias

para tus vestidos el fino vellón?

-No caces vicuñas con arma de fuego,

Coquena las venga, te lo digo yo.

¿No viste en las mansas pupilas oscuras

brillar la serena mirada del dios?

-¿Tú viste a Coquena?

-Yo nunca lo vide,

pero sí mi agüelo – repuso el pastor;-

una vez oíle silbar solamente,

y en unos tolares, como a la oración.

Coquena es enano; de vicuña lleva

sombrero, escarpines, casaca y calzón;

gasta diminutas ojotas de duende,

y diz que es de cholo la cara del dios.

De todo ganado que pace en los cerros,

Coquena es oculto, celoso pastor;

si ves a lo lejos moverse las tropas,

es porque invisible las arrea el dios.

Y es él quien se roba de noche las llamas

cuando con exceso las carga el patrón.

En unos sayales, encima del cerro,

guardando sus cabras andaba el pasto;

zumbaba en los iros el gárrulo viento,

rajaba las piedras la fuerza del sol.

De allende las cumbres de nieves eternas,

venir los nublados miraba el pastor;

después la neblina cubrió todo el valle,

subió por las faldas y el cerro tapó…

Huyó por los filos el hato disperso,

y a gritos, en vano, lo llama el pastor.

La noche le toma sentado en cuclillas,

y un sueño profundo sus ojos cerró.

Cuando el alba tiñe – limpiando los cielos-

de rosa las abras, despierta el pastor.

Junto a él, a trueque del hato perdido,

Coquena, de oro le puso un zurrón.

No más en los cerros guardando sus cabras,

las gentes del valle vieron al pastor;

Coquena dispuso que fuese muy rico.

Tal premia a los buenos pastores el dios.

Anuncios

2 Responses to Nuestras vicuñas: en la palabra de Juan Carlos Dávalos (Poesía)

  1. beatriz dice:

    HACE MUCHOS AÑOS LEIMOS EN LA ESCUELA PRIMARIA ESTA HERMOSA POESIA . SOLO RECORDABA :
    NO CACES VICUÑAS CON ARMAS DE FUEGO,
    COQUENA SE ENOJA -ME DIJO UN PASTOR -…
    ………………………………
    CON GRAN EMOCION PUDE ENCONTRAR LA LEYENDA COMPLETA Y SU AUTOR .¡ BELLISIMA !! HACE FACIL 52 AÑOS QUE LO LEIMOS EN UN LIBRO DE LECTURA . HERMOSO !!! GRACIAS

  2. paola dice:

    esta re largo…………………

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: