Historia Natural del “Gran Chaco” (III) final

teodolito y compás

Compás y Teodolito. Instrumentos de medición utilizados en las campañas científicas hacia mediados del siglo XIX. MACN Bernardino Rivadavia

Ver parte (I)

Ver parte (II)

Viajeros y expediciones militares, misioneros de otras religiones:

Fray Antonio Lapa: Este procurador del orden seráfico y cura de la reducción de Macapillo, fue el sucesor del jesuita Jolís. En el diario de la expedición encontramos párrafos relacionados con la descripción de los paisajes chaqueños (De Angelis 1972). El día 2 de julio de 1774 se lee: “… se caminaron 4 leguas, todas por un dilatado palmar, en que hallamos 20 a 24 varas de altura, y algunas en particular, que conceptuamos llegasen a 30, tan iguales al principio en su grosor son al final y tan derechos como pudieran desearse; y habiendo derribado algunas, comimos de sus cogollos, que hallamos de buen gusto imitando en este al de las nueces verdes.” “… el 16 caminamos como 12 leguas por fértiles y amenos campos abiertos, con algunas cejas de monte de algarrobos y otras especies, que se crían frondosos a las orillas del río Bermejo, por cuyas mágenes seguimos la marcha…” Además hay un capítulo dedicado a la naturaleza, titulado “Hácese relación del río Grande y Bermejo; virtudes de sus aguas, del temperamento de los países del Gran Chaco Gualamba, de los pájaros, de los árboles, de las yerbas, de los animales y de las naciones que ocupan las riberas de dichos ríos.”

Adrián Fernández Cornejo, Mariano Sánchez de Velasco y Francisco Morillo: Realizaron una expedición al Chaco en el año 1780, llegando al río Bermejo, publicándose sus diarios por separado (De Angelis 1972). En el diario de Cornejo y Sánchez de Velasco se detalla lo sucedido cada día con abundantes noticias sobre los campos, algunas aves, yaguaretés y tapires. El día 6 de septiembre de 1780, mientras navegaban el Bermejo, anotaron: “…Las arenas y costas siguen en la forma dicha, pobladas en partes de cañaverales, cortaderales, sauces, tipas y canelones, dejándose ver dentro de las arboledas altas unos sitios verdaderamente deleitosos… En el propio sitio de la barranca roja, encontraron los que iban en el segundo buque la Esperanza con unos lobos tan atrevidos que se les llegaron muy cerca. Las pavas y patos siguen con abundancia… Por la costa se vieron rastros de antas y tigres en abundancia”. El día 9 “… Las pavas, patos y loros siguen como arriba…”

En el diario del misionero franciscano Morillo hay numerosas notas sobre paisajes y naturaleza, con un capítulo titulado “Noticias de las leguas, maderas, géneros de peces, animales terrestres y acuáticos que se observan en los ríos de Tarija, Centa, Jujuy y Bermejo.” “… En las márgenes del Bermejo y sus campos se hallan vinales, palo santo, algarrobos y palmas. Se hallan en dichos ríos pescados con abundancia, como son dorados, pacúes, róbalos, surubíes, armados, rayas, patíes, sábalos, palometas y bagres. En la misma forma se hallan animales acuáticos, como son lobos blancos, negros y bermejos, nutrias, capivaras: y de los terrestres, tigres, leones, osos hormigueros, corzos, venados, jabalíes y liebres.”

Félix de Azara: Este ingeniero español llegó al país a fines del siglo XVIII para demarcar los límites entre Argentina, Paraguay y Brasil. En su tiempo libre se ocupó de estudiar la naturaleza y escribió varios libros sobre geografía, aves, mamíferos, etc. Recorrió parte del río Pilcomayo en agosto de 1785 (Azara 1941), y en el diario de viajes escribió: “Considerando las grandes utilidades que podían seguirse a esta provincia y al Estudio, de la comunicación directa con el Perú, y habiendo oído que el río Pilcomayo, llamado aquí Araquuai, era navegable hasta las inmediaciones de Potosí, resolví hacer una formal expedición por este río…”. El 8 de agosto se lee: “La supuesta aboca del río era una especie de callejuela, formada con las copas de los árboles delgados y espesos, llamados alisos, algunos sauces y enredaderas…” Dia 9: “… Rara vez vimos por entre los matorrales de la orilla algún campo con islas de bosque alto, y carandays. También vimos capivaras, o lobos de río, y muchos yacú, caaraguata, o pavitas. A la una nos largamos, y a poco rato notamos que, junto a una isla de bosque inmediata, volaban alrededor muchos iribús,…” (ver De Angelis 1972). Sin dudas las conocidas obras de Azara “Apuntamientos para la Historia Natural de los quadrúpedos del Paraguay y Río de la Plata” y “Apuntamientos para la Historia Natural de los Páxaros del Paraguay y Río de la Plata”, incluyen valiosa información recopilada durante los viajes del autor en la región.

Manuel Rodríguez Margariños, Enrique W. Van Nivel y José Giannely: Margariños en 1843 y luego Van Nivel en 1844 se propusieron navegar el río Pilcomayo desde Bolivia hasta el Paraguay, aunque no obtuvieron grandes resultados. En sus diarios de viajes hay pocos datos relacionados con naturaleza del lugar y sólo reflejan grandes sacrificios. Lo mismo puede decirse del padre franciscano José Giannely, quién intentó lo propio en 1863 (ver Lista 1998).

Julio Creveaux: Fue un explorador francés que realizó en 1882 un viaje con 15 hombres y 3 canoas desde Tarija rumbo al Pilcomayo (Lista 1998). En sus notas apuntó “Lo que más me preocupa es la existencia de las grandes lagunas de que hablan los antiguos viajeros… creo que tendremos que cruzar regiones pantanosas donde la navegación será muy difícil y tal vez imposible…”. Además dentro de sus planes tenía la idea de realizar un mapa de la región (Scenna 1976). Lamentablemente él y sus soldados fueron muertos por los indios. Para rescatar sus restos, Francia envió a Arthur Thouar y la Argentina al comandante Luis Fontana.

Luis Jorge Fontana: Este destacado militar y naturalista comenzó a trabajar en 1866 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales bajo la dirección de Germán Burmeister, quién comentó: “El joven argentino Luis Jorge Fontana fue colocado bajo mi dirección por el Exmo. Gobierno de Buenos Aires para seguir la carrera de naturalista, donde permaneció tres años…”. Convertido en naturalista supo aprovechar sus destinos militares para ampliar sus conocimientos. Entre 1870 y 1871 publicó algunas notas sobre ciencias naturales. En 1875 es designado secretario de la gobernación del territorio del Chaco y en el mismo año hizo un viaje de exploración al Pilcomayo dejando un prolijo diario con anotaciones sobre flora y fauna (Fontana 1977).

En 1880 preparó una expedición para abrir un camino desde Resistencia hasta Salta. En 1881 publicó “El Gran Chaco” obra en la cual quedan asentados todos los resultados de sus observaciones y experiencias. Si bien no formó parte de su libro, en 1882 se editó en Buenos Aires el “Plano general del Gran Chaco Argentino” donde se aprecia la rica toponimia de la región y el itinerario de sus viajes. Fruto de sus brillantes actuaciones militares, en 1884 Fontana fue designado gobernador de Chubut.

Arthur Tohuar: Era miembro de la Sociedad Geográfica de París y en 1883 se integró a la expedición que dirigió Daniel Campos. Tuvo además la misión de encontrar los restos del infortunado Julio Creveaux. Como consecuencia de este viaje se formó en Europa una comisión internacional para crear una compañía de navegación entre Buenos Aires y Bolivia, que no llegó a alcanzar sus objetivos (Thouar 1997). Vuelto a América del Sur en 1885 hizo tres exploraciones más: la primera al delta del Pilcomayo; la segunda de Buenos Aires a Sucre y la tercera al Chaco Boreal. Según sus palabras “Desde la misión de San Francisco hasta el río Paraguay, el Pilcomayo serpentea a través de un país de escaso declive, y que su lecho cambiante se enlaza y se derrama formando enormes y profundos bañaos en sus orillas”

Juan Page: Este marino navegó junto al naturalista británico Graham Kerr (ver más adelante) las aguas del río Pilcomayo hasta las Juntas en el año 1889. Esta expedición terminó trágicamente con el fallecimiento del capitán Page.

Graham Kerr: Este médico británico, especializado en embriología, acompañó como naturalista al capitán Page en su expedición al río Pilcomayo. Allí observó y colectó aves, confeccionando una lista de 173 especies clasificadas en familias, géneros y especies. El listado fue publicado en prestigiosa revista Ibis, incluyendo además el dibujo de un carpintero. Las aves colectadas se incorporaron a la colección del Museo Británico. Posiblemente ésta sea la primera expedición de la que se dan a conocer resultados científicos concretos inherentes a la región (Kerr 1891 y 1892).

Leopoldo Arnaud: Recorrió el Chaco como jefe de la comisión científica (Expedición Victorica). En su trabajo da a conocer algunos análisis pormenorizados de los distintos suelos que recolectó en el trayecto, y confeccionó una lista sistemática de los árboles más comunes de la región (Arnaud 1885). En otro trabajo encontramos los siguientes párrafos referidos a la recolección de materiales para estudio “… la flora y la fauna presentadas hasta la fecha [1881] son muy poco variadas, observándose constantemente las mismas especies ya coleccionadas y preparadas por esta comisión. En lo que atañe a la fauna se colectaron 8.000 insectos, 500 arácnidos, en su mayor parte de raras y hermosas especies y 25 reptiles, … la colección de mamíferos y aves que con gran trabajo se había podido adquirir sufrió con las últimas lluvias una casi total descomposición … aprovechando tan sólo 17 aves … las plantas presentadas ascienden a 84…” (Arnaud 1889).

Amadeo J. Baldrich: Este capitán del Ejército de Línea y miembro correspondiente del Instituto Geográfico Argentino recorrió en varias oportunidades la región chaqueña. En su libro se esmera por dar a conocer los datos que tuvo a su alcance, incluyendo clima, suelo y descripciones de razas indígenas. El capítulo VIII lo dedicó a “La flora regional” y en la breve introducción anotó que consultó para las clasificaciones las obras de Hieronimus, Lorentz y Grisebach. Al capítulo siguiente lo titula “Apuntes sobre la fauna territorial” y se ocupa de describir mamíferos, aves, reptiles y anfibios para el cual consultó al “sabio Burmeister”. Respecto a la clase aves comenta que “… para mayor seguridad hemos comparado la colección de dibujos coloreados a la acuarela (que pintamos directamente del natural en el Chaco con ejemplares a la vista [comparándolos] con los ejemplares existentes en la rica colección del Museo Nacional”. Este párrafo abre las posibilidades de que alguien busque y encuentre estos dibujos y los de a conocer. Otros datos de interés netamente ornitológico son los párrafos donde Baldrich (1889) menciona avistajes de guacamayos. Por un lado, bajo el nombre de M. Hyacinthinus dice “… una sola vez hemos visto el guacamayo azul descrito por Azara. Fue en el Pilcomayo por los 23º de latitud y se trataba de una pareja aislada”. Es interesante comentar que el paralelo 23 º cruza el río Pilcomayo en la provincia de Formosa, al norte de Gral. Mosconi, en el departamento Ramón Lista. Más adelante agrega “…en los bosques al Sud de Caiza [unos 30 km al norte de Tartagal, en el noreste de la provincia de Salta, en el departamento Gral. José de San Martín] vimos un loro de gran tamaño, probablemente un guacamayo, pero nos fue imposible darle caza ni acercarnos á él.”

Es importante mencionar también a algunos exploradores o naturalistas que dejaron en sus obras interesantes anotaciones referidas al Gran Chaco, u otros que en sus viajes alcanzaron las proximidades de esta vasta región, como Alcides D´Orbigny, Eduardo L. Holmberg, Enrique Lynch Arribálzaga, Víctor Martín De Moussy, Tomás Salvadori, Arnaldo de Winkelried Bertoni y Aimé Bompland.

Bibliografía

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Arnaud, L. 1889. Del Timbó al Tartagal, impresiones de un viaje a través del Gran Chaco. Imprenta del Río de La Plata. Buenos Aires, 306 pp.

Azara, F. 1941. Viajes por la América Meridional. Tomos 1 y 2. Ed. Espasa Calpe S. A., Viajes Clásicos. Madrid, 328 y 253 pp.

Baldrich, A. 1889. Las comarcas vírgenes. El chaco central norte. Ed. Peuser. Buenos Aires, 292 pp.

De Angelis, P. 1972. Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las provincias del Río de la Plata. Tomo 5. Ed. Plus Ultra. Buenos Aires, 803 pp.

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Lestani, J. R. y C. P. López Piancentini. 1947. “Chaco” Etimología del vocablo. Antecedentes históricos, geográficos y políticos. Antecedentes Históricos del Chaco Cuaderno 1: 1-12

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Thouar, A.1997. A través del Gran Chaco 1883-1887. Ed. Amigos del Libro. Cochabamba, Bolivia, 477 pp.

Citar: Aguilar, H. A. 2005. Historia Natural del Gran Chaco. Reseña sobre misioneros y exploradores hasta finales del siglo XIX. Pp. 519-529 en Di Giacomo, A. G. y S. F. Krapovickas eds. (2005). Historia natural y paisaje de la Reserva El Bagual, Formosa, Argentina. Inventario de la fauna de vertebrados y de la flora vascular de un área protegida del Chaco Húmedo. Temas de Naturaleza y Conservación 4:1-592. Aves Argentinas / Asociación Ornitológica del Plata, Buenos Aires.

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