Chajá, Chauna torquata

Chauna torquata

Chajá: Chauna torquata. Foto gentileza Alejandro Di Giacomo

Es un pariente de los patos, es un ave robusta de cabeza pequeña que posee un copete de pocas plumas negras en la cabeza. En el cuello tiene un doble collar de plumas de color negro y blanco. El dorso es de color gris aplomado. Debajo de la piel tienen una serie de celdas llenas de aire que las aves dilatan o contraen a voluntad lo que les permite mantenerse en el aire durante bastante tiempo sin batir las alas, tienen dos espolones de imprtancia que le sirven de defesna. Su envergadura es de 90 cm., pesan entre 3 y 5 kg. y ponen Huevos 5 de color cremoso. Habitan lagunas y lugares pantanosos, con abundante vegetación acuática, por lo que está asociado a esos lugares, pero también ocupa llanuras abiertas. Vuela alto por lo común en circulos haciendo majestuosos planeos, a veces en grandes grupos y gritando. Se posa poco en los árboles, a veces se ven grandes cantidades juntas como “pastando” en lugares abiertos, según Hudson “como ovejas”, también este autor qur recorrió las pampas argentinas a mediados del siglo XIX, refiere que se juntaban de a miles cuando había sequías pudiendo andar a caballo por entre ellas sin que se espanten. Nidifica en el interior de grandes lagunas o esteros haciendo un nido de más de un metro de diámetro. Los pichones al nacer son de color amarillento, nififugos y nadan muy bien siguiendo a sus padres. Se distribnuye desde Misiones hasta La Pampa, siendo en el Oeste es más bien ocasional. Su nombre científico Chauna proviene del griego que quiere decir esponjoso y fofo. Torquata alude a su característico collar. Su nombre vulgar es onomatopéyico. Recordando su canto repetitivo. En los campos los lugareños tienen en esta ave a un importante vigía, que los alerta de posibles intrusos o alimañas. Muchísimos autores señalan a esta ave como un ejemplo de amor y comentan que cuando uno de los integrantes muere al poco tiempo lo hace el otro, Marcos Sastre por ejemplo alude en su libro a esta característica. A Guillermo E. Hudson le gustaba observarlos sentado en un sauce durante horas, a tal punto que se dejó llevar por la ilusión de poder volar como él. El misionero jesuita Florián Paucke en el siglo XVIII lo denomina Etevac en mocobí. Y cuenta que sus plumas son especiales para escribir, aunque le molestaban sus gritos. Otro misionero, el padre Sanchez Labrador asegura que sus espolones hechos polvo y tomados como un té sirven para aliviar los dolores de las parturientas, anotó además que su carne es poco apetecible aunque consumida con frecuencia por lugareños. La leyenda dice que la Virgen María pidió agua a unas lavanderas, pero éstas le dieron espuma, por ello se retiraron prontamente del lugar gritando yahá yaha (que en guaraní quiere decir vamos vamos) por ello la virgen las castigó convirtiéndolas en aves. De aquí el famoso refrán “Pura espuma como el chajá”. José Hernández, recuerda la habilidad que tienen estas aves para vigilar los campos, así Martín Fierro recordará…

Me encontraba, como digo, / En aquella soledad, / Entre tanta oscuridad, / Echando al viento mis quejas, / Cuando el grito del Chajá / Me hizo parar las orejas.

Posiblemente sea el ave más emblemática de la llanura pampeana junto al ñandú. Símbolo de felicidad conyugal junto con el hornero. Consagrados escritores lo recuerdan en sus textos: Hilario Ascasubi, en su obra “Santos Vega”; Esteban Echeverria, en “La Cautiva”, Juan Burghi… Rafael Obligado… Enrique Larreta, y tantos otros. Estas aves son dueñas de muchos mitos creencias y supersticiones: Si vuela muy alto en circulos anuncia lluvia. Si se posa en un poste aislado o en lo alto de un árol seco hará tormenta. Recordemos además que Chajarí, un topónimo de la provincia de entre Ríos significa justamente arroyo del chajá. Varios ritmos musicales aluden al ave que tratamos como chamamés y chamarritas. Hasta hay un postre que recuerda su nombre, según parece típico de Uruguay de la zona de Paysandú, cuyos ingredientes son bizcochuelo, merengue, crema chantillí y gajos de duraznoen almibar, todo espoloreado con azúcar impalpable.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: