Francisco Javier Muñiz (1795-1871)

Médico militar, naturalista y paleontólogo

Su nombre completo fue Francisco Xavier Thomas de la Concepción Muñiz. Erróneamente en los últimos tiempos se afirma que nació en Monte Grande a secas. En realidad Muñiz nació en San Isidro, a escasos 200 mts. de la Catedral un 21 de diciembre de 1795, cuando esa localidad pertenecía al Partido de la Costa, pago de Monte Grande, como quedó acreditado por Domingo Faustino Sarmiento, quién en 1885 publicó una compilación minuciosa de los trabajos del Dr. Muñiz, titulada Vida y escritos del Coronel Dr. Francisco J. Muñiz.

La obra contó además con comentarios de dos  prestigiosos hombres de ciencias y de letras: Bartolomé Mitre y Florentino Ameghino. Poco o nada pudieron agregar tiempo después otros distinguidos estudiosos de nuestra historia y biógrafos de Muñiz como Félix Outes, José Batini, Alberto Palcos etc. En nuestra breve reseña lo recordaremos como como paleontólogo naturalista.

Muñiz figuró entre los primeros alumnos de La Escuela de Medicina creada en 1814, graduandose como médico en 1822.

A partir de 1825 fue designado cirujano militar con el grado de teniente coronel en el partrido de Chascomús. Allí organizó el primer hospital de campaña y delinió un reglamento que debía seguir el cuerpo de cirugía. Tuvo a su cargo el servicio de hospitales y ambulancias, que contó con 32 carros cubiertos que fueron los primeros de su tiempo preparados para el transporte de heridos en campaña.

Presisamente en la localidad de Chascomús y sus alrededores, obtuvo buena cantidad de piezas fósiles, como restos de gliptodonte. También halló en las orillas de la laguna homónima el primer tatú o gran armadillo fósil. Estos datos (nuevamente los primeros) al no ser publicados en tiempo y forma, le correspondieron al naturalista Alcides D’Orbigny, quién en 1838 hizo las mismas observaciones pero publicando el hallzago, designando al gigante de los armadillos fósiles Dasypus giganteus.

Por los años 1828, Muñiz se estableció en la Villa de Luján. Ejerció como Médico de Policía, (cargo creado por Rivadavia en 1822 para mejorar la salud pública) este nombramiento consistía entre otras cosas en observar y vigilar las condiciones sanitarias de las personas y de los animales, como asimismo combatir el curanderismo tan arraigado en esa época.

La elección del lugar no fue casual. Muñiz sabía que tiempo atrás, en 1788, el dominico Manuel de Torres había dado cuenta de la existencia de un yacimiento fosilífero en las barrancas del río Luján de donde extrajo el famoso Megaterio y el misionero jesuita Thomás Falkner hacia mediados del siglo XVIII había registrado un Gliptodón, en las barrancas del río Carcarañá, Santa Fe, localidad cercana a aquellas latitudes.

Muñiz fue mentor en su tiempo de la ecología moderna, con gran visión de futuro marcó sobre el muro de su casa, hoy Museo Histórico de la Ciudad de Luján, el nivel de las inundaciones periódicas. Una de las cueles fue record en lo siglo XIX, datos que utilizó más tarde al escribir sus apuntes sobre las “secas”.

Como es conocido, en 1841, Muñiz le obsequió a Rosas su colección paleontológica consistente en once cajones repletos de fósiles debidamente clasificados. Juan Manuel de Rosas a su vez se deshizo del regalo cediéndolos al almirante francés Dupotet que los envió a Francia. Como dato ilustrativo diremos que más tarde algún estudioso de visita por París buscó la colección de fósiles, que no encontró a nombre de Muñiz, sinó como perteneciente al coleccionista Dopotet.

Muñiz en 1847 escribió Apuntes topográficos del territorio y adyacencias del Departamento del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Analizó la composición del suelo, haciendo brillantes observaciones geológicas de la formación pampeana, estudió los cambios climáticos, conjuntamente con las enfermedades más comunes de la época, relacionando los factores ambientales con la salud, las enfermedades del hombre y los animales. Agunos capítulos serán: Calidad de las aguas; terrenos fosilíferos, atmósfera; enfermedades internas y externas etc.

Otro dato conocido, aunque vale la pena repetir es el hecho de que Darwin tuvo un importante intercambio epistolar con Muñiz, quién le describió a la vaca ñata, especie de bovino con una adaptación en la mandíbula inferior que le permitiría alimentarse con hierbas más bajas y rastreras. Esta especie se encontraba con frecuencia  en el territorio ocupado por los indios pampas.

A través de una serie de preguntas Darwin consideró las observaciones del argentino como un hallazgo de interés dentro de la lucha por por la supervivencia y la selección natural. Estos datos fueron incorporados luego en ” El Origen de las especies” como asimismo en “Viaje de un naturalista alrededor del mundo”.

Desde hacía un tiempo, Muñiz venía observando que las vacas pampeanas que contraían viruela bovina no se contagiaban por el ordeñe que hacía la gente que previamente había estado en contacto con caballos enfermos. La noticia fue comunicada a la Real sociedad Jeneriana de Londres, quienes responden “… la Comisión cree, que los hechos que Ud, cita tienden a establecer que la vacuna original existe en las vacas de ese país, hecho de alta importancia…”

Buenos Aires en 1844, tuvo un faltante importante de vacunas antivariólicas, por esa razón fueron requeridos los servicios de Muñiz, quien en un gesto de altruismo se trasladó desde Morón donde residía a la ciudad con su hija de pocos meses de vida que estaba recién vacunada. Con la linfa extraída del cuerpecito de la niña, se salvaron muchas personas.

Sin olvidar sus obligaciones, ejercitó su pasión por la paleontología y dedicó mucho tiempo a formar otra colección de fósiles. Obtuvo los restos del Tigre Diente de Sable que nombró Muñifelix Bonaerensis (Smilodon bonaerensis), publicando los datos en la  “Gaceta Mercantil” de 1844.

Se deben también a Muñiz los hallazgos de un caballo fósil (Hippidium neogaeum), elogiado posteriormente por Burmeister y el cráneo de un Toxodon, que el mismo Muñiz donó al museo de historia natural de Buenos Aires. Recordemos que nuestro biografiado en 1854 fue miembro fundador del nuevo museo, que con dificultades comienza a restructurarse del olvido. Es también el momento en que Sarmiento, Sastre y tantos otros hombres de nuestra cultura promueven la educación popular. Luego llegarían sabios como Lorenz, Gez, Hyeronimus, Sacardo y Spegazzini, por citar a algunos y surgirían los nombres de Carlos Berg, Florentino Ameghino, Francisco P. Moreno etc.

Francisco Javier Muñiz es onsiderado uno de los primeros paleobotánicos teniendo en cuenta las descripciones un tronco fósil hallado en Luján. Alberto Palcos, otro importante biógrafo de Muñiz, señala que “… en el año 1863 el fuerte empresario de ferrocarriles William Wheelreight le adquirió a Muñiz el esqueleto del felino fósil. El sabio se lo vendió con la expresa condición de que aquel no saliera del territorio argentino. El industrial norteamericano lo regaló al Museo porteño. Poco más tarde lo estudio Burmeister. Este lo armó y dibujó en una forma que Ameghino reputó errónea”.

Sus colecciones fueron estudiadas además por grandes paleontólogos de la época como De Gervais, o Ameghino, quienes pudieron observar la segunda colección que fuera depositada en el futuro Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

Su trabajo sobre “El ñandú“, publicado en partes en varios números de “La Gaceta Mercantil”, es una obra científico literaria realmente completa. La especie es analizada en todos sus aspectos. Debe firurar como el mejor estudio de comportamiento del animal, en él su autor no olvidó el sentido folklorico que tanta importancia le concedían tanto los gauchos como los indios. Figuran en la monografía de Muñiz la hechura de utensillos con los huesos, la piel, el esternón, el esófago, los distintos sabores de las carnes o la forma de comer los huevos. También describe los aspectos de la caza, domesticación y uso de las boleadoras tan de moda por aquel momento. Florentino Ameghino comentó en 1886 de este escrito que “… es lo mejor que hasta ahora ha aparecido, y bastaría para dar a su autor reputación como zoólogo, y aún como escritor”.

En 1871 se declaró una nueva epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires. Muñiz, fiel a su costumbre ayudó todo lo que pudo casi sin medir riesgos… no tardó en ser una victima más, murió el día de la mayor virulencia que se tenga memoria en la historia de la epidemia, un  8 de abril de 1871.

Sus restos descansan en el Cementerio de La Recoleta. Su familia hizo levantar uno de los más bellos monumentos que encargaron al escultor italiano, Ettore Ximénez (1855-1926), quien hiciera el mausoleo del general Belgrano inaugurado en 1903. Ximenez volcó toda su maestría la creación del monumento que rinde homenaje al Dr. Francisco Muñiz. Existe en el Museo de Botánica “Juan A. Domínguez” de Buenos Aires ún óleo de época, obra de Bernardo Troncoso, cuya fotografía en blanco y negro ha sido suficientemente reproducida en las obras de Palcos, Babini etc. Adenás el Dr. Mariano J. Muñiz conserva en su propiedad un tintero con incrustaciones de restos fósiles y piedras que datan de 1833, hecho artesanalmente por el propio Javier Muñiz y otro  cuadro al oleo pintado y firmado por la nieta de Sarmiento, entre otras reliquias personales que pertenecieron en vida al gran sabio que hoy recordamos.

Agradecimientos:  Al Dr. Mariano J. Muñiz, pariente directo del sabio biografíado, por sus valiosos aportes y documentos, que gentilmente suministró para esta nota.

Bibliografía

Anónimo. 1934. La medicina en el Río de la plata. Anuario de la Empresa Bayer. Buenos Aires.

Babini, J. 1954. La Evolución del Pensamiento científico en la Argentina. Buenos Aires.

Furlong, F. 1948, Naturalistas Argentinos Durante la Dominación Hispana. Cultura Colonial Argentina VII. Huarpes S. A. Bs. As.

Muñiz, F. J. 1916. Escritos Científicos. Con comentarios de Domingo F. Sarmiento y Juicios críticos de Bartolomé Mitre y Florentino Ameghino. La Cultura Argentina. Buenos Aires

Muñiz, M. J. 1995. Discurso leido en homenaje al bicentenario del natalicio de Francisco Javier Muñiz. Inédito Buenos Aires.

Palcos, A., 1943. Nuestra ciencia y Francisco Javier Muñiz. El sabio, el héroe. Biblioteca Humanidades, t. XXIX, Universidad Nacional de La Plata 1-349 pp

Sarmiento, D. F. 1885. Vida y Escritos del Coronel D. Francisco J. Muñiz. F.Lajouane . Buenos Aires.

Sastre, M. 1943. El Tempe Argentino o el Delta de los Ríos Uruguay, Pananá y Plata. Edición Gratuita del Consejo Nacional de Educación. Buenos Aires.

En la web

Giacchino, A. 2000. Breve biografía del Doctor Francisco Javier Muñiz (1795-1871) http://www.fundacionazara.org.ar

Vadell,  E. 2007. Francisco Javier Muñiz en el Pensamiento Sarmientino  www.ambasamericas.net

Cita sugerida:Aguilar, H. 2008. Dr. Francisco Muñiz 1795-1871. Médico militar, naturalista y paleontólogo. El Carnotaurus. Boletin del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Año IX. Número 96 Septiembre 2008 pp. 8-10.

4 respuestas a Francisco Javier Muñiz (1795-1871)

  1. pablo maria muñiz dice:

    sres.
    He leido atentamente su nota sobre Francisco J. Muñiz; a quien admiro como cientifico y patriota.
    Quiero solo comentarles que mi Padre,que ya cuenta con 82 años de vida,y lleva su mismo nombre;es el único descendiente directo que aun vive ya que lamentablemente el Dr. Mario Muñiz murió este año en semana santa.Cualquier otro dato complementario que Uds. deseen obtener,gustosamente se los podré brindar a travez de mi Padre.

    gracias

  2. Estimado: Hace un tiempo entrevisté a un pariente del dr. Muñiz en la calle Azcuénaga? por el barrio de recolete (no recuerdo bien). lamentablemente perdí el contacto, si es quién me escribe le estaré agradecido poder reencontrarlo, de lo contrario le solicito quedemos en contacto porque me encanta aprender de la gente y siempre es bueno conocer a los parientes de nuestros próceres bucear en sus historias. Un gran abrazo…

  3. María Virginia Lapouble dice:

    Muy interesante la nota, y de paso les comento que tengo 62 años, mi hermana 71 y una prima de 73, que somos tataranietas de Francisco Javier Muñíz.
    Mi abuela, por parte de mi padre, Hector Horacio Lapouble Muñiz ¨se llamaba Virginia Muñiz de Lapouble , era hija de Emilio Muñiz y a su vez éste, hijo de Francisco Javier.o sea que todavía hay parientes directos. Saludos a uds.
    Maria Virginia Lapouble.

  4. marcos browne dice:

    No podes decir que sos el único familiar directo.
    Mi abuela josefina muñiz tuvo un hijo, que es mi papá, llamado Marcos Miguel Browne Muñiz, y yo como hijo de mi papá, soy tan directo con vos.

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