“El Paraguay Natural” según José Francisco Sánchez Labrador (1717-1798)

 

Hoy nadie pone en duda el aporte efectuado por los integrantes de la Compañía de Jesús a las ciencias naturales. Los misioneros jesuitas llegaron al “Paraguay” (hoy norte de argentina, Bolivia, Paraguay y sur de Brasil), poco después del descubrimiento de América, algunos desde Perú y otros desde Brasil. Fundaron numerosos asentamientos llamados “reducciones” o “misiones jesuíticas”. La convivencia con los indígenas produjo un intercambio social y cultural que les permitió realizar infinidad de observaciones y descripciones sobre la naturaleza que los rodeaba, que luego utilizaron cuando escribieron sus memorias en el exilio (en 1767 fueron expulsados del Virreynato del Río de la Plata). Por sus aportes mencionaremos sólo al pasar los nombres de Tomás Falkner, Martín Dobrizhoffer, Florián Paucke, Ramón Termeyer, José Jolís, Joaquín Camaño, Segismundo Aperger, José Cardiel, Pedro Lozano Buenaventura Suarez.

 

Un español en América

Sánchez Labrador, nació en La Guardia, pueblo manchego del arzobispado de Toledo, España un 19 de setiembre de 1717. Llegó al Río de la Plata en 1734, enseguida se trasladó a Córdoba para terminar sus estudios hasta 1739 cuando fue ordenado sacerdote. Sus biografos cuentan que entre 1740 y 1743 estuvo nuestro misionero en Montevideo o Buenos Aires. Vuelto a Córdoba dictó clases durante algunos años y luego pasó a las misiones guaraníticas. Seguramente allí, rodeado por los paisajes magníficos y exuberantes de nuestra selva misionera, fijó su intelcto tantas descripciones de la naturaleza sudamenricana.

En aquel entonces para consolidar la conquista espiritual del Gran Chaco fue necesario en aquel enconces encontrar alguna ruta que uniese las ciudades de Asunción del Paraguay y Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, para desde allí seguir camino hacia Perú. Le tocó a Sanchez Labrador después de tantos sacrificios descubrir ese camino, al respecto el P. Peramás escribió … Sin grandes esfuerzos, sin gastos, sin peligro de la vida del explorador se llevó a cabo esta hazaña, en cuya realización habían anteriormente sucumbido [los padres Juan Bautista Zea, Juan Neumann, Agustín Castañares, Agustín Arce y Bartolome Blende, quienes] en la misma empresa cayeron en poder de los indios enemigos … Sanchez Labrador traspasó aquella barrera que hasta enconces detenía a los expañoles y llegó hasta los pueblos de Chiquitos sano y salvo….

A su regreso, en junio de 1767 Sanchez Labrador recobraba fuerzas cuando fue anoticiado de la orden de extrañamiento “… Legué a la Reducción de Nuestra Señora de Belén entre 7 y 8 de la noche… pasé… algunos días y en el que me hallé algo libre se nos intimó por soberano decreto otro viaje calificado de destierro y expatriación.” Meses después, fue embarcado en la Fragata de Guerra la Esmeralda dispuesta en Montevideo para zarpar rumbo a Cádiz, con el tiempo se instaló en Ravena, Italia donde escribió sus obras. Falleció un 10 de octubre de 1798.

 

Sus escritos

La copiosa documentación que ensayó José Sanchez Labrador ocuparía según Guillermo Furlong unos 40 volúmenes. Su obra “El Paraguay Catholico” ha sido editada en Buenos Aires en 1910, no así “El Paraguay Natural” que está parcialmente editado. Fue escrito entre 1778 y 1790, allí Sanchez Labrador puso todo el conocimiento que tenía sobre la naturaleza, las ciencias naturales, los animales y las plantas en general.

La obra es muy abarcativa y profunda tocando temas como: Tierra, Agua, Aire, 558 pág. (parcialmente editado). Botánica, 500 pág. (parcialmente editado). Mamíferos 166 pág. (inédito). Aves 127 pág y Peces 128 pág (editado en 1968). Reptiles Insectos etc. 373 pág. (parcialmente editado). La sumatoria da unas 1852 páginas, pero no es la cantidad de lo escrito sinó la calidad de la información lo que queremos resaltar. Nuevamente Furlong nos recuerda que“ … es posible que en todo el continente americano nadie la haya superado como investigador de los fenómenos de la naturaleza, y como sabio divbulgador de los mismos…”

Por último queremos referir que desde que se conocieron los textos de Sanchez Labrador, a fines del siglo XVIII hasta nuestro días, prácticamente ningún hombre de ciencia dejó de expresar admiración, cotejar noticias o maravillarse por su sabiduría respecto a las ciencias naturales. Es que su obra se mantiene vigente, no pasa de moda y lo más significativo… nos espera.

Sánchez Labrador de puño y letra

Su pensamiento respecto al entendimiento de los fenómenos de la naturaleza y a la biodiversidad de las especies sorprenden todavía, muy brevemente consignamos algunas frases tomadas prácticamente al azar de su obra inédita (El Paraguay Natural Ilustrado. Partes I, II, III, IV – 1991/1798, tomados de la copia fotodigitalizada del manuscrito en el Archivum Romanum societatis IESU).

Sobre los médanos: “… hay muchos a la orilla del mar Magallánico hacia las misiones de los indios Pampas y Toelchus en la Provincia del Río de la Plata. Los llaman por acá médanos. En esos montes se juntan despojos de animales pequeños, de conchas, de peces marinos, de plantas…”.

Sobre la tierra turba: “… no es otra cosa que una mezcla de hierbas de hojas y de plantas podridas … algo negra, untuosa y combustible…”.

Sobre la fauna ribereña: “ … Bandadas de pájaros de todos colores … concurren a divertirse sobre la arena de sus orillas … Los Guiratis, Cisnes o Apocologos, los Yahas, o Chahas, los Ayayas, los Tuyuyus y otras innumerables especies de patos; anades, garzas, papagayos, Muyhis, los Yacus o pavas del monte, … Se bañan unas a su gusto, otras pescan y todas se retiran como pesarosas cuando las sombras lo cubren todo de oscuridad …

… Protegidas en [las] sombras las bestias fieras salen … Se confunden las huellas y los rastros en la arena, bien que en algunos manifiestan los cuerpos y las zarpas. Las víboras y las culebras la dejan arada y tal surco no desdice a su tamaño que aún excede al de un arado. Los Yacarés o Caimanes espantan aún vistos en bosquejos en aquellos suelos. Los Yaguaretés o tigres al abrigo de las tinieblas todo lo andan y buscan la presa …

Sobre fósiles a la orilla del Paraná: “… cerca de una hacienda nombrada San Miguel y de otro lugar llamado Carcañal junto al paso del mismo río, se ven algunas cosas que han dado materias a varios discursos. En la barranca se encuentran huesos, muelas y aún cráneos petrificados. Así los huesos como las muelas guardan su proporción o son iguales con bastante correspondencia. Hay huesos largos más de una vara castellana y parecen canillas de piernas y brazos humanos en su configuración. Las muelas, unas son medianas, pero mucho mayores que las de los hombres de estos tiempos, otras de un palmo o cuarta de largo y de tres a cuatro pulgadas de diámetro y cuadradas, ninguna vi que excediese a lo dicho aún por lo más ancho que era la parte superior. Aseguran personas fidedignas que los cráneos o calaveras son muy grandes y que están metidas en la barranca a manera de hornos, pues refieren que metiendo un hombre el brazo derecho y teniendo en la mano un espadín que vuelve hacia todos lados no llega a tocar en los lados, ni en lo alto del cráneo. Al pie de dicha barranca, arrancados de las aguas, se dejan ver muchos huesos, unos grandes, otros medianos, envueltos en la arena. Sobre la misma barranca se han encontrado otros, especialmente muelas”.

Sobre el mate: “… los Indios Guaraníes [rara vez] beben la infusión de la hierba del Paraguay en agua caliente. Su modo más ordinario se reduce a ponerla en agua fría y esto en sus más fatigosas faenas y ardientes soles…

… La Gente española … acostumbra esta bebida en infusión de agua hirviendo, casi del mismo modo que se usa el Té. La diferencia consiste en que la hierba está molida y no entera la hoja, como la del Té, y en que los polvos de la hierba no se hierven en la tetera o calentador, sino que puestos en el instrumento que llaman Mate, que está hecho de una especie de Calabaza, sobre ellas, remojadas primero con un poco de agua fría, se echa la caliente, hirviendo. Mezclase el azúcar suficiente y algunos infunden algunas gotas de zumo de limón, naranja, cidra o una cucharadita de sorbete y otros añaden pastilla fragante amasada con azúcar y agua de olor…. Tomada con moderación, esta bebida causa notable alivio al cuerpo, provoca algún sudor, promueve la orina y tiene otras utilidades notorias en estos países….”

Sobre la labor astronómica del P. Buenaventura Suarez: “… por espacio de cinco o más años sacó puntualmente la longitud del Pueblo de San Cosme y San Damían, de las Misiones Guaraníes, como ya dijimos…”

Distribución de Palmeras: “… Lo admirabnle es que cada especie de palma tiene su jurisdicción independiente sin que las unas ururpen confusamente el derecho de las otras…”

Sanchez Labrador conoció perfectamente el sistema Linneano para clasificar las especies, a punto estuvo de utilizarlo en su obra, “… Linneo divide los animales en seis clases…” aclara en la introducción a los mamíferos. Tal fue su conocimiento, que sabemos por referencias del Dr. Ruiz Moreno, que Labrador conoció lo publicado en el Journal des Savans, (una de las primeras revistas científicas del mundo), además su obra está repleta de citas a hombres de ciencia como Aristóteles, Plinio, Bomare, Lemery, Geoffroy, Boyle, Buffon, etc. etc.

Algunas ilustraciones de Sánchez Labrador

 

*Artículo publicado con minimas diferencias en Vida Silvestre 104

 

Cita sugerida:Aguilar, H. 2008. Aventureros por Naturaleza. José Sánchez Labrador (1717-1798) El Paraguay Natural, según el misionero naturalista. Revista Vida Silvestre (Julio Setiembre) 104: 38-41.

 


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