Segismundo Aperger: Un médico sin título… un herbario sin autor

El Padre Segismundo Aperger nació el 20 de octubre de 1687 en Insbruck, Alemania. En octubre de 1705 ingresó a la Compañía de Jesús como novicio y al año siguiente recibió la orden del sacerdocio en la ciudad de Bávara, Alemania. Estudió Teología y Filosofía además de gramática.Interrumpió sus estudios para trasladarse a las misiones del paraguay. Se embarcó hacia América con destino al Río de la Plata desde Cádiz en 1716. Los organizadores de esa expedición habían sido los Padres Bartolomé Jiménez y José de Aguirre. Entre otros misioneros vinieron con él José Pons, Manuel Querini, Pedro Lozano o el arquitecto H. Prímoli.
Las notas bibliográficas que consultamos señalan que Aperger al momento de embarcarse era una persona simpática, de mediana estatura, de cutis blanco y pelo enrulado. Llegó a Buenos Aires en febrero de 1717 o abril del mismo año (Furlong 1945 o Bartomeu 1998) y enseguida se trasladó a la provincia de Córdoba para terminar sus estudios.
El Padre Aperger no era médico, pero manejaba muy bien las propiedades medicinales de los vegetales con como lo demuestran las palabras del Padre Maag, contemporáneo de Segismundo en Córdoba “Este gran médico de los cuerpos no lo es menos de las almas. Su celo no se retrae por ninguna dificultad: donde quiera que se presenta una ocasión de hacer algo provechosos para las almas, acude él”.
Es interesante recordar que entre 1718 y 1719 la provincia de Córdoba sufrió una tremenda peste que según algunos testimonios habría ocurrido por la incorporación de esclavos negros, traídos de África por los comerciantes británicos. “… La peste hubiera arrebatado aun más gente en esta ciudad, si nuestros Padres alemanes no hubiesen combatido el creciente mal con medicinas. El Padre Aperger, tirolés, de Insbruck, hizo con gran éxito y renombre las veces de médico, porque en estas regiones hay una gran falta de médicos y medicinas”. Así refirió los hechos el padre José Claussner, ex compañero de viaje de Aperger.
Entre 1735 y 1754 nuestro misionero fue asignado a trabajar entre las reducciones guaraníticas como Mártires, San Nicolás o Concepción, habiendo sido nombrado en esta última, por el Provincial Manuel Querini confesor y consultor del Superior de Misiones.
A partir del año 1754 se trasladó al pueblo de Apóstoles hasta su fallecimiento. Las crónicas coinciden en decirnos que no dejó de curar a los necesitados.
Por lo expresado se comprende el apelativo de “medico” que tuvo y que tantas confusiones ha generado entre historiadores y naturalistas.
El Mayor Juan de Berlanga, cuando en 1767 llegó para hacer cumplimiento del Real Decreto de Expulsión de los jesuitas de América, hizo una excepción con Aperger, ya que éste se encontrarba postrado en cama. Seguramente Fray José Antonio Barrios, el religioso que lo sucedió, fue quién lo cuidó hasta su fallecimiento que ocurrió el 23 de noviembre de 1772. Fue el único misionero jesuita que se quedó en el Río de la Plata luego de la expulsión.
La mayoría de los naturalistas del siglo XIX tuvieron oportunidad de ver y cotejar un herbario manuscrito que erróneamente atribuyeron a Aperger. Las investigaciones parecen demostrar hoy que dichos herbarios eran en realidad copias manuscritas de la obra de otro misionero jesuita llamado Pedro Montenegro.
El naturalista Félix de Azara, es quién aparentemente inicia la confusión. Dicho autor al ocuparse de las propiedades curativas del árbol de Aguaraibay dice que “…se lo llama ordinariamente Cúralo-todo porque para todo se le encuentra bueno… se debe el descubrimiento al jesuita Segismundo Asperger, médico de Hungría, que ejerció esta profesión y la de Botánico en el Paraguay, en las Misiones durante 40 años, y murió después de la expulsión de la Compañía, a la edad de 112 años. Después de haber hecho sobre los indios todos los ensayos que quiso, dejo un resumen manuscrito de recetas en que no empleaba más que las yerbas del país. Azara pudo haber observado además algún artículo publicado con el nombre de Aperger en los diarios de la época, lo que explica también los años de vida que erróneamente le atribuye.
Otros naturalistas también se han referido a los aportes hechos por Aperger respecto a las medicinas naturales y principalmente al “bálsamo de aguaribay” cuya difusión fue tan generalizada. Víctor de Moussy refiere que “En las antiguas Misiones, algunos jesuitas quienes tenán un barniz de medicina se ocuparon de hacer una suerte de botánica medicina. Uno de ellos, sobre todo, el P. Segismundo Asperger, húngaro, quién residió en el lugar más de cuarenta años, hizo una recopilación bastante voluminosa en la cual cada planta está dibujada, con la medicación de su nombre en guaraní y español y la historia e sus cualidades medicamentodas” Además informa que se encontró con Aimé Bompland, quién a su vez examinó parte de las plantas descriptas por Aperger y consignó su resultado en forma manuscrita, que luego envió al Museo de Historia Natural de París.
Alfredo Marbais Du Graty, naturalista geógrafo e historiador en 1862 cita entre los libros que según él han quedado manuscritos, la obra del padre Aperger.
También Holmberg en su viaje a Misiones expresa “…he visto un folleto reimpreso en Buenos Aires, que contiene un trabajo del Padre Jesuita Asperger, publicado en el Siglo XVIII … había tenido oportunidad de estudiar la planta [Aguaribay] en Misiones y consignar en su artículo lo que de ella sabía”
De indudable autoría de Aperger señala Pedro Arata es un manuscrito titulado “Recetas medicinales”, como así, cuatro artículos botánicos que aparecieron publicados con su nombre en el Telégrafo Mercantil de 1802.

Bibliografía
Azara, F. de, 1941. Viajes por la América Meridional. Espasa – Calpe S.A. Viajes Clásicos. Madrid Tomos I y II
Bartomeu, Melià, S.J., 1998. El Padre Segismundo: El último jesuita del Paraguay. VII Jornadas Internacionales sobre las Misiones Jesuíticas. Resistencia, Chaco.
De Moussy, V. M. 2005. Descripción geográfica y estadística de la Confederación Argentina. Academia Nacional de la Historia. Fundación Banco de la Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires 3 Tomos.
Mañé Garzón, F. 1996. Historia de la ciencia en el Uruguay. Tomo I Desde el descubrimiento al fin de la Misiones Jesuíticas. Tomo II De las Misiones Jesuíticas al fin del siglo XVIII. Universidad de la República. Colección Rectorado. Uruguay.
Furlong, G. SJ 1936b. Un médico colonial: Segismundo Aperger (1687-1772). Estudios 54: 117-148. Buenos Aires.
Holmberg, E. L. 1887. Viaje a Misiones. Obra publicada en el Boletín de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, tomo X, Pág. 1 y siguientes. Imprenta Pablo Coni e Hijos. Especial para obras. Buenos Aires. 391p.

Publicado: El Carnotaurus Año IX – Núm 94 – Junio julio 2008

Una respuesta a Segismundo Aperger: Un médico sin título… un herbario sin autor

  1. […] aguaribay* histórico del Perito Moreno: Corría el año 1872, la familia Moreno vive en una gran casa quinta […]

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