
Detalle de la flor. Foto M. Cristina Setrini.
El Seibo, Erythrina crista gal-galli, pertenece a la familia de las leguminosas. Su flor muy característica es dulce y atrae una fauna típica como picaflores y otras aves gustosas de los jugos azucarados. Fue elegida flor nacional de Argentina y Uruguay en 1942. Ärbol de unos 10m de altura, su tronco es rugoso y rara vez alcanza un diámetro superior a los 60cm. Se desarrolla asociado a lugares húmedos como las orillas de ríos o lagunas. Se lo utiliza para evitar que los ríos degraden las orillas. Su madera es muy liviana, se la utiliza para hacer marcos de colmenas, piezas ortopédicas, estatuas talladas, boyas para pesca, pisos de caballerizas etc., con el tronco entero y ahuecado de manera conveniente se fabrican los famosos bombos legueros. Posee varias propiedades medicinales, su corteza tiene propiedades antisépticas, por lo que antiguamente se la utilizaba para curar heridas y además la corteza hervida es astringente y sus flores se buscan para hacer colorantes.
En el folklore argentino muchísimos escritores lo recuerdan, así Julio Migno, famoso poeta santafesino le dedicó una bella poesía a este maravilloso árbol.
Quién juera ceibo…
Un corazón de miel entre los ceibos
Hicieron las avispas, gota a gota,
Y el árbol se azucara hasta en las flores
Y se hamaca contento en cada aurora.
Con su dulzor se cura la ronquera
La calandria cantora,
Y con el agua hervida de su cáscara
Curan males del pecho las palomas…
Blando de corazón, se lo arrancaron
Y boyó en el arroyo hecho canoa,
En la que va popiando la gurisa
Que en el taco se ha güelto mariposa.
Un boyerito, pedacito ´e noche
Por unos cantos le compró la copa,
y se arregló con el amigo viento
pa que le acune su pichón si yora.
Ansí yegaste a viejo, islero manso:
Las entrañas de miel, cuna de auroras,
Sueño liviano de chinitas lindas
Que aguas abajo en el cariño bogan…
¡Quiién juera ceibo al terminar el viaje
Con un panal por corazón, patrona,
con un pichón en l´última ramita,
remedio de calandrias y palomas,
y taco ande se asiente una gurisa
que sin saber se ha guelto mariposa!
Del libro Yerbagüena (el mielero) Ediciones Colmegna. Santa Fe Argentina: 75-76










