Marcos Jiménez de la Espada

Recuerdo de su visita al museo en 1863: Marcos Jiménez de la Espada nació en Cartagena en 1831 y murió en Madrid en 1898. En España fue un renombrado naturalista e historiador del siglo XIX. Estudió y se formó académicamente al lado del gran naturalista y zoólogo de la época Mariano de la Paz Graells. Escribió muchos artículos e infinidad de publicaciones incluídos 13 libros, folletos y colaboraciones a diversas entidades que de una u otra manera se relacionan con las ciencias naturales y la historia de la ciencia.

Entre 1862 y 1866 formó parte de “La Comisión Científica del Pacífico”, conjuntamente con con seis naturalistas, un taxidermista, y un dibujante-fotógrafo. Esta expedición procuró imitar el recorrido de la ya famosa aventura que había hecho en el siglo XVIII Alejandro Malaspina.

Cuando se formó la expedición, Jiménez de la Espada era un joven naturalista de 31 años, que se encontraba a cargo de un proyecto de aclimatación de animales exóticos instalado dentro del Jardín Botánico de Madrid por el año 1859. Entre las especies estudiadas se encontraban diversos ejemplares de la fauna americana para intentar su aclimatación, como la liebre de patagonia, el guanaco, el cisne de cuello negro, el cóndor, etc. Por ello se pensó en él como parte integrante del grupo.

A bordo de las naves Resolución y Triunfo, los naturalistas recorrieron los mares del mundo, intentando de algún modo hacer una revalorización de la ciencia en España en el Pacífico. El grupo de científicos completo lo formaban el conquiliólogo María Paz y Membiela, el geólogo y entomólogo Fernando Amor, los zoólogos Francisco de Paula Martínez y Sáez, y Marcos Jiménez de la Espada, el botánico Juan Isern, el antropólogo Manuel Almagro, el taxidermista Bartolomé Puig y Galup, y el dibujante-fotógrafo Rafael Castro y Ordóñez.

La Comisión recolectó en todo el recorrido más de ochenta mil objetos y elementos de historia natural y de valor arqueológico de las distintas regiones y culturas que observaron en la travesía. Dentro del cuantioso material se encontraban unos 38.755 moluscos; 687 reptiles; 23.422 insectos; 8.176 palntas; 249 mamíferos;  2.540 peces ; 3.478 aves, además de 249 huevos y 11 nidos. Los anfibios sumaron 786 y sólo se colectaron 3 fósiles.

Al llegar al Río de la Plata, sin pérdida de tiempo el joven Marcos organizó una visita de tres días a Buenos Aires en compañía del fotógrafo Castro y Ordoñez.

El 9 de enero de 1863, se entrevistaron dentro del Museo Nacional con su director, Carlos Germán Conrado Burmeister, y según puede leerse en su libreta de apuntes estudió con interés diversos ejemplares de  aves, mamíferos y fósiles. Observó con deferencia la Coryphistera alandina recientemente descubierta por Burmeister en el río Paraná, pero quedó fascinado con los objetos fósiles existentes de los cuales algunos fueron seguramente fotografiados por Castro, en ese sentido tomó adecuada nota de piezas interesantes como las de un soberbio ejemplar del Glyptodon y dientes del Megaterio, de los que se hizo un dibujo, como quedó registrado en su diario. Según sus propias palabras el Museo “Es pobrísimo en mamíferos, aves, reptiles y peces; pero tiene una nueva especie de elasdimóforo que vale un Potosí, y cuyas diferencias con la especie conocida me enseñó y mostró Burmeister. Hay asimismo tres especies de aves muy notables; pero los fósiles son de un valor inapreciable, sobre todo el Glyptodon y el Toxodon”

La visita de los naturalistas se completó con una recorrida por la ciudad que incluyó monumentos y lugares de trascendencia histórica como la Catedral, el Teatro Colón, el Convento de Franciscos, y la Plaza de la Victoria, de las cuales se hicieron varias tomas fotográficas. Los paseantes no dejaron de recorrer los alrededores, llegando a hacer una visita al Palacio de Rosas en el barrio de Palermo.

En libreta de don Marcos quedaron anotadas las costumbres de los habitantes de la ciudad como la de sentarse en la repisa de las ventanas, que en aquel momento eran anchas y cómodas permitiendo a sus dueños descansar comodamente y tomar el mate.

Las tomas fotográficas de la Catedral, El Cabildo y la Plaza Victoria fueron reproducidas de manera completa en la Revista El Museo Universal de el 26 de julio de 1863 (p.236). Quedará para otro capítulo recordar el itinerario completo de los insignes naturalistas curiosos, que es riquísimo en observaciones de todo tipo.

Nuestro visitante abandona Buenos Aires el sábado 11 de enero de 1863 por la tarde y se dirige a Montevideo con algunos recuerdos personales, como diversas cartas de visitas hechas por fotógrafos de Buenos Aires, entre las cuales se encuentra una que recuerda al General Urquiza.

El comandante en jefe de la escuadra, general Pinzón, comentó a los comisionados que había hablado con Bartolomé Mitre sobre los manuscritos de Félix de Azara, quién parece se interesaba por aquellos días en obtener mayor información al respecto.

La Comisión del Pacífico se dividió con el fin de enriquecer y diversificar  las muestras. Algunos integrantes remontaron el río Paraná hasta Rosario y desde allí pasaron por tierra a Chile por el cerro de Uspallata, a 3.856 m sobre el nivel del mar.

El otro grupo viajo por mar, en él iba Marcos Jiménez de la Espada, navegaron hacia el sur, cruzaron por el Estrecho de Magallanes y se dirigieron a Chile para reencontrarse allí con la otra partida.

En setiembre de 1864 los naturalistas ya se encontraban en selva ecuatorial, Marcos de la Espada recuerda con mucha emoción aquellas aventuras “… anduve siempre cuesta arriba por aquellas florestas en que resonaban los cantos de tantos pájaros como sustentan y protegen: los pica pao sobre todo, armaban tal ruido y algazara en las cortezas de los árboles, que no parecía sino que estaban clavando y preparando con mucha prisa algunas obras de carpintería. En esta ocasión me he persuadido de que nunca llegaré a ser buen cazador, porque me gusta más un pájaro volando que ciento en la mano”. Las palabras sobran para expresar los sentimientos del joven naturalista.

A su regreso, en Madrid por el año 1866, Jiménez de la Espada  analizó las especies zoológicas del área Amazónica obtenida por La Comisión y principalmente examinó los ejemplares de anfibios y batracios, cuyos resultados publicó en forma de libro en 1875.

Algunos años antes, en 1871 se había fundado la Sociedad Española de Historia Natural, de la cual fue socio fundador y tal parece que ese entre otros el motivo por el cual don Marcos se dedicó con mucho esmero al estudio de la historiografía y la historia de la ciencia, convirtiéndose además en bibliófilo y coleccionista de objetos americanos.

En esta etapa de su vida, se encargó de estudiar y reeditar libros de viajes relacionados con la naturaleza sudamericana. Entre ellos sobresalen algunas expediciones científicas famosas que España realizó a América en el siglo XVIII, como las de Hipólito Ruizo, Celestino Mutis o las “Noticias auténticas del río Marañón” de Maroni. También se ocupó en dar a conocer la “Historia del Perú” del sacerdote jesuita Bernabé Cobo, que se mantenía inédita hasta ese momento. Su obra cumbre fue la edición de Relaciones geográficas de Indias, dedicadas al Virreinato del Perú, que se publicaron en cuatro volúmenes entre 1881 y 1897. Esta obra le hizo acreedor del premio Loubat otorgado por la Academia de la Historia.

El prestigioso naturalista Ángel Cabrera, en España fue discípulo de nuestro biografiado y debido a él se conocen también en nuestro país algunas noticias. Como sabemos Cabrera llegó a la Argentina en 1925 para hacerse cargo de la dirección del Departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de la Plata, siempre consideró a Marcos Jiménez de la Espada un gran amigo además de su maestro. Fue él quién en 1901 rescató algunos papeles viejos del Laboratorio del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Ésos papeles (que Cabrera utilizó para sus estudios sobre mamíferos sudamericanos) pertenecían a Marcos de la Espada, así, una vez finalizado su estudio en 1923 supo devolverlos al archivo del Museo Español, donde según sus propias palabras “debe conservarse, no sólo por los datos que contiene, sino por el mérito del naturalista que lo redactó”.

La obra de don Marcos Jiménez de la Espada comenzó a ser estudiada de manera sistemática a partir de las primeras décadas del siglo XX por Agustín Barreiro. Actualmente forma parte de un gran proyecto auspiciado por el CSIC de España. En la Argentina es un naturalista muy poco conocido que deberíamos rescatar de tan injusto olvido.

Bibliografía

Leoncio López-Ocón y Carmen Mª Pérez-Montes, eds., 2000. Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898) Tras la senda de un explorador, Madrid, CSIC.

Leoncio López-Ocón, 2005. Las etapas del proceso de conocimiento del viajero  naturalista e historiador americanista Marcos Jiménez de la Espada. (Conf. impartida en el  Museo Participativo Minero dentro del ciclo 2Viajeros europeos en el Río de la Plata” Buenos Aires 31 de agosto.

http://www.pacifico.csic.es Portal dedicado a la Comisión Científica del Pacífico

Agradecimientos: A  Leoncio López-Ocón por permitirnos difundir parte de su trabajo

Cita sugerida: Aguilar, H. 2008. Marcos Jiménez de la Espada, recuerdo de su visita al museo en 1863. El Carnotaurus. Boletin del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Año IX. Número 95 agosto de 2008

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